¿No te gusta la Navidad?

Navidad. Una palabra como otra cualquiera. Un concepto que encierra un montón de sensaciones, recuerdos, olores, sabores, canciones, emociones… De todo. Es difícil quedarse impasible ante la Navidad, hay quien la odia, hay a quien le encanta… pero que no te diga nada si eres de esta cultura es muy difícil.

¿Y por qué? Porque se viven tantas cosas en la infancia y de una forma tan intensa para esas fechas que se imprimen a fuego un montón de emociones, cuando nos somos capaces de gestionarlas y vamos creciendo, y mucha de esa felicidad que se daba entonces, empieza a diluirse, se pierde mucha magia, mucha ilusión, mucha inocencia, hay decepciones, hay roces familiares, hay que aparentar que todo está bien “porque es Navidad…”.

No tiene por qué pasarle esto a todo el mundo, en absoluto. Hay gente adulta que adora la Navidad a pesar de todo eso. O hay momentos en la vida que te da un poco igual, otros que la odias y otros en los que te reconcilias con ella, depende de la situación vital de cada uno.

Así que esta pildorita va dedicada a quienes le temen un poco a estas fechas, les tienen un poco de tirria o desearían que ya fuera 8 de enero.

8 pautas para prepararse para la Navidad

  • No anticipes todo lo que va a pasar. Es verdad que si te pones con los preparativos es fácil que esto suceda, no obstante, si tienes que comprar regalos, comidas u organizar viajes, puedes hacerlo, dejarlo hecho y olvidarte hasta que llegue el momento. Con no anticipar me refiero a que no pienses en lo que va a pasar: a ver de qué genio está mi padre en la cena de nochebuena, ¿le gustarán los regalos a los niños?, seguro que mi cuñado le saca alguna pega al asado, a ver si no me paso de comer porque luego no me cabrán los pantalones, siempre tenemos que ir a cenar donde dice mi pareja y me gustaría hacerlo con mi familia este año… Si crees que hay algo que puedes solucionar o hablar, ponte a ello, pero no estés con esa comedura de tarro continua, porque te va a hacer polvo y además te va a predisponer a que estés más irascible.
  • Tampoco te hagas expectativas de lo bien que va a estar todo y lo felices que vamos a ser y lo que se van a parecer estas fechas a la típica estampa navideña. Habrá momentos que sí, pero habrá otros que no. Deja que fluyan, no fuerces nada, disfruta de lo que pase, sea lo que sea, aceptando que nada es perfecto y que no sois un anuncio de turrón.
No somos un anuncio de turrón.

No somos un anuncio de turrón.

  • Piensa que los “días”, tampoco son muchos, 5 ó 6, y se reducen a unas horas cada día. Una comida o una cena y ya. El resto del tiempo, puedes hacer vida normal.
  • Si crees que tienes esta relación con la Navidad porque te desilusionaste cuando creciste, porque faltan seres queridos, porque tu familia ya no existe como tal, puedes agradecer lo bueno que fue entonces. La suerte que tuviste de vivir aquellos momentos y aprovechar el tiempo con las personas que sí están o la nueva estructura que tiene tu familia es algo muy importante.
Agradece lo que tuviste, aunque ya no esté.

Agradece lo que tuviste, aunque ya no esté.

  • Si atiborrarte de comida o descontrolar demasiado tus rutinas crees que te va a perjudicar, trata de que no sufran demasiado. Por mucho que te insistan en que comas más, tú decides si lo haces o no. No entres en chantajes de “con lo que me ha costado hacerlo y se va a quedar…”. Aunque “quedes mal” con otra persona, estarás quedando genial contigo. Y si hacer deporte o salir a pasear o dedicar un tiempo a leer o meditar te hace bien en tu día a día, trata de buscar momentos para ti en los que puedas hacerlo.
  • No dejes que el “quedar bien” sea tu criterio para actuar, harás mucha mala sangre. Como en el ejemplo anterior, pero extrapolándolo a todo. Es importante que no hagas cosas que no te apetecen en absoluto. No digo que no cedas en algunas cosas. Pero no te bases en el qué dirán para actuar de una forma u otra. Respétate.
  • Deja que los demás vivan la Navidad a su manera. No les juzgues ni critiques. Por mucho que te parezca que la Navidad es una hipocresía, un resultado del consumismo o una manipulación de la religión. Deja que los demás la pasen como consideren.
  • Recuerda que a todo se le puede encontrar la parte positiva. Pon en práctica tu creatividad y encuentra lo bueno cuando lo veas todo negro.

Espero que con estas pautas “estas fechas” sean más llevaderas. Incluso puede que las disfrutes algo más de lo que lo hacías antes o inventes una nueva forma de pasarlas.

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