Ya sé que es difícil

Que no es nada sencillo. Ni fácil ni cómodo

Nadie dice lo contrario.

La paciencia.

El autocontrol.

Business man holding son (18-24months), using laptop at table

El estrés.

El miedo.

Las preocupaciones.

El cansancio.

La frustración.

La culpa.

Los móviles.

Los móviles.

Nadie dijo que fuera fácil. Pero se puede.

No es cómodo, pero se puede.

Cuesta, pero no es imposible.

Trabajar tus emociones y educar las de tus hij@s es una buena forma de gestionar todo esto. De hecho, creo que es un tema que no se puede obviar en la educación de los seres humanos. No, porque somos seres emocionales.

Quizá os surja la frase típica de “pues a mí no me educaron así y tampoco he salido tan mal”. A lo mejor es porque hay muchas cosas desagradables que no recordamos de nuestra infancia por pura supervivencia. Lo que somos está bien, es lo que hay. Pero lo que pueden llegar a ser l@s niñ@s si educamos sus emociones, va más allá. Supone que tengan poder sobre ell@s mism@s, entre otras cosas. Que tengan más facilidad para ser felices. Que se relacionen mejor. Que sean lo que se propongan. Su mejor versión.

La educación emocional no es una varita mágica con la cual vayas a acabar con tus problemas de un plumazo.

Requiere entrenamiento. Tiempo. Incluso… un poco de fe. Pero se consiguen resultados. Probablemente nos los veas a corto plazo. Pero si aprendes a mirar, los encontrarás.

Lo que pasa es que cuesta. Porque supone cambiar muchas cosas y nuestro organismo se resiste a los cambios. Pero, como todo, si creemos que podemos, lo conseguimos.

Así que os animo a tod@s l@s padres y madres a que os planteéis aplicar la educación emocional con vostr@s mism@s y con vuestr@s hijos. Os lo agradecerán y os lo agradeceréis.

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2 comentarios

  1. Pregunta capciosa: ¿Cómo hago cuando con mi esposo llegamos a un acuerdo sobre cómo tratar a los niños con firmeza pero con amor y a la primera es hosco, no los escucha y quiere “imponer” su voluntad?, porque así lo criaron verticalmente. Si no intervengo los chicos me reclaman que no los ayudo y si intervengo mi esposo me reclama que no estoy alineada con él. Hay cosas tontas en serio, como obligar a mi hija de 20 años mal del estómago a tomarse un jugo de mango y naranja en el desayuno o querer obligar a mi otra hija que se ponga sí o sí un traje de baño que le queda pequeño e incómodo o que si le pido a uno de mis hijos hacer una limonada por que hay unos limones que se están malogrando y él quiere que las haga en la licuadora cuando va a salir todo mal y si trato de explicar no me escucha. ¿estar alineados en la crianza es dejar que él haga lo que le da la gana a pesar de que me siento incómoda?. ¿es permitir que cuestione hasta tus conversaciones y planes con tus hijos y que tengas que aceptar todo para no generar “conflictos” ante ellos?. ¿Cómo aplico la educación emocional en estos casos?. Estoy demasiado confundida.

    • Hola Liliana. Tú no puedes hacer mucho, es él quien debería darse cuenta de que esa forma autoritaria de educar lo está alejando de sus hijos y no fomenta en absoluto que el clima familiar sea armónico. Probablemente no sepa hacerlo de otra manera, pero se puede aprender. No sé muy bien a qué te refieres con “alineadaos”, pero tiene que haber acuerdos con respecto a la forma en la que se quiere educar a los hijos. Y ello no es ceder siempre ni dejar al otro que controle todo lo que pasa. Lo que se puede hacer desde la educación emocional es hablar en familia sobre la situación y que los hijos manifiesten cómo se sienten con respecto a su padre o a las tensiones que ven entre vosotros (veo que son mayores) para que eso impulse a cambiar la actitud autoritaria. Pero más que educación a los hijos, lo que parece más necesario es redefinir los roles y los acuerdos de la pareja con respecto a la educación de los hijos. Espero haberte ayudado. Un saludo.

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