Cuantos menos miedos tengas, más sana será la autoestima de tu hij@

Este vídeo me ha inspirado para escribir el post de hoy. Estoy convencida de que el padre y la madre de esta pequeña han trabajado mucho para que haga esta proeza. Y no me refiero a que la hayan entrenado o sometido a largas horas de subir el mini rocódromo. Me refiero a la capacidad de perder el miedo y no sobreprotegerla por el hecho de que le falta una extremidad.

¿Cómo crees que reaccionarías ante que tu hijo naciera así? ¿O si tuviera un accidente o una enfermedad y hubiera perdido una pierna?

Cuando yo nací, el médico le dijo a mi madre que tenía una pierna más larga que la otra. Hoy en día se sabe que somos asimétricos y que eso sucede porque la cadera está descompensada pero que realmente no supone nada en la vida diaria ni en la salud, a parte de ir al osteópata de vez en cuando y que te la coloque en su sitio.

Pero mi madre vivió esto con angustia. Me hacía hacer muchos ejercicios de bebé para tratar de “estirar” la pierna. Lo que más recuerdo era su miedo a que en el pueblo me llamaran coja. Imagino que sentiría miedo también a que se metieran conmigo, a que la gente me mirara con lástima, en resumidas cuentas, a que no fuera como los demás niños.

Estos miedos son los principales enemigos para educar una buena autoestima y los que favorecen, por otro lado, la sobreprotección, que tanto daño hace.

Volviendo a estos padres, creo que ellos han tenido que hacer un trabajo potente para que sus miedos no los dominen. El miedo no es un buen ingrediente para la educación. Nuestros hijos no se merecen que les traslademos nuestros temores, son nuestros y debemos autocontrolarlos. Debemos aprender que la vida tiene riesgos, que hay accidentes, pero que esto es la vida. No podemos ni debemos protegerlos de todo. Somos nosotros quienes debemos protegernos de nuestros miedos.

Es curioso cómo los comentarios que siguen al vídeo halagan mucho la capacidad de superación de esta niña, pero hay menos sobre lo que los padres han hecho por ella. Es cierto, que no se ve su esfuerzo diario, a parte de respaldarla en un momento en el que resbala un poco y el susto muy bien gestionado que se da la madre grabando. Pero es que son las pequeñas cosas que no se ven, las que generan que tu hijo desarrolle una buena autoestima.

Pues yo quiero hacer hincapié en que si los padres no la hubieran apoyado, animado, confiado en ella y en ellos mismos, esta niña no habría sido capaz de esto. Y no tengo ni idea de si es así o no, no lo puedo constatar, pero lo puedo deducir.

Pequeñas acciones, grande efectos.

Pequeñas acciones, grandes efectos.

Creo que es un importante mensaje para todos los que tenéis hijos. Que tenéis un gran poder a la hora de desarrollar la autoestima, el autoconcepto, las capacidades y la actitud que hacia la vida tengan vuestros hijos.

Aquí os dejo varios casos similares. Todos ellos tienen una cosa en común: son personas que han sido educadas en el esfuerzo y la persistencia, se ha confiado en ellas, han recibido amor y se les ha facilitado que sean independientes sin sobreprotección de por medio.

¿Cómo educar en una sana autoestima?

  • Ayudar a tu hijo a que descubra sus cualidades. ¿Cómo? Teniendo claro lo que se le da bien, decírselo para que sea consciente. Las cosas que le guste hacer pueden convertirse en cualidades: es más fácil desarrollar algo en lo que disfrutamos que algo en lo que no.
  • Aguantándonos nuestros miedos, sabiendo regularlos y no transmitírselos a ellos. Son capaces de muchas más cosas de lo que creemos. Nuestros límites están más en nuestra mente que en la realidad.
  • Es importante que se conozcan, que sean capaces de decir cosas sobre ellos mismos. Podemos facilitarles esto con preguntas en las que se presenta una dicotomía, como por ejemplo “¿eres ordenado o desordenado?”.
  • Fomentar el diálogo, hablar con ellos es la forma de averiguar cómo piensan e intervenir en su forma de pensar si vemos que puede ser poco constructiva. Que ellos tomen seguridad en expresarse y en su forma de pensar beneficia el desarrollo de un criterio propio, muy importante para la autoestima.
  • ¡Cómo no! Ser buenos modelos, ver cómo nos tratamos a nosotros mismos, si nos gustamos o no, y hacer lo propio para que se note que estamos a gusto con nuestra vida y forma de ser.
Martirizarte con preocupaciones no es tratarte bien.

Martirizarte con preocupaciones no es tratarte bien.

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