Las muñecas de Famosa se han hecho un poco macarras

¿Habéis visto el nuevo anuncio de Famosa?

Nada que ver con el típico, ¿verdad?

Pero la verdad es que me ha sorprendido, creo que gratamente. Dentro de que es una marca que pretende que se compren regalos en navidad, el mensaje me gusta.

Ahora que todavía quieren, juega con ellos.

Porque el tiempo pasa. Y es tiempo que no volverá. Lo que ahora a lo mejor te saca de quicio, dejará de suceder, pero acompañado de otras muchas cosas que sí te gustan.  Creo que en el artículo “Los días ordinarios” se refleja muy bien lo que quiero decir.

Ese anuncio me gusta más que el de El corte inglés.

Tiene gracia escuchar las vocecillas internas que les llevan a hacer trastadas.

Tiene gracia escuchar las vocecillas internas que les llevan a hacer trastadas.

La primera parte me hace gracia, pero no lo que va después. ¿Por qué? Porque juega con el “¿has sido bueno este año?” “¿Te has portado bien?” Si no, no hay regalo.

Hoy he dado una sesión de escuela de padres y madres y ha surgido el tema del que os hable hace poco de que “Aplicar consecuencias no es chantaje emocional“. Pues para mí, lo que se pretende cuando se les dice a l@s niños “mira que los reyes lo ven todo y si no te acabas el puré no te traerán nada”, es chantaje. Eso sí.

¿Por qué? Porque identifican a esos seres mágicos y a sus regalos como símbolo de ser buen@s. Y ser buen@s para ell@s no es ser obedientes, como a veces les transmitimos los mayores. Ser buenos para ell@s es ser válid@s, dign@s, importantes. Así que jugar con eso, no es constructivo. Puede ser efectivo si lo que quieres es manipularlos. Pero siempre que hay manipulación desaparece el respeto.

¡Stop!

¡Stop!

Además el anuncio de El corte inglés, ahora ha sacado una segunda parte (no he sido capaz de encontrarla en la red pero seguro que os la tenéis que tragar unas decenas de veces si veis la tele), en la que l@s protagonistas casi exigen sus regalos por no haberse portado mal. Normal, eso es lo que les estamos enseñando.

Hoy precisamente la sesión que hemos trabajado iba sobre estilos educativos familiares. Portarse bien o mal (muchas veces esto se utiliza como sinónimo de obedecer) solo a cambio de una recompensa o un castigo, responde a un estilo educativo… Si has pensado “autoritario”… ¡premio!

¿Les enseñamos con esto a comportarse adecuadamente? No puedo decir que no. Enseñar, se les enseña. Aprenderlo, no lo aprenden. ¿Por qué? Porque no lo hacen por haber reflexionado. No es por convencimiento. Y si no hay premio o castigo, no lo hacen.

Esto no significa que no haya que jugar con las consecuencias positivas y negativas. Defiendo  que las normas vayan acompañadas de consecuencias, pero que sean consensuadas, democráticas, razonables y naturales. No que jueguen con que el niño se sienta mejor o peor con respecto a sí mismo.

Consecuencias, sí. Chantajes, no.

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