¿Detrás de una mujer exitosa hay una madre insoportable?

Este es el título de este vídeo que compartí hace unas semanas en Facebook. Y lo compartí no tanto por estar de acurdo con si contenido, sino más bien por lo contrario.

De hecho hubo algunos comentarios interesantes, el que más me llamó la atención decía esto: “Y son tb las más felices? O solo tienen una carrera súper chachi? Tienen accesibilidad para abrirse con el sargento de su madre?”.

Precisamente, son estos aspectos los que voy a intentar matizar.

Primero habría que consensuar el significado de la palabra éxito. Si lo vemos como tener dinero, ser famoso, o si por el contrario, dentro de que hay muchas opciones, lo relacionamos con ser feliz.

Me gusta más la segunda definición.

Me gusta más la segunda definición.

Probablemente, si decimos que el éxito es lo primero, sí tenga razón el título del vídeo.

Pero si lo relacionamos con la capacidad de ser feliz, entonces no.

Es por eso que la persona que hacía este comentario, dio en el clavo.

Una madre “insoportable”, exigente, “sargento” puede obtener muchos logros de sus hijos, pero el precio que puede estar pagando, puede ser muy alto.

La exigencia no es mala, pero tiene que ir acompañada de afecto.

La exigencia no es mala, pero tiene que ir acompañada de afecto.

Porque si solo lo relacionamos con lo académico o lo profesional, nos estamos dejando aspectos muy importantes fuera del lote de la definición de un éxito “sano”.

La primera vez que suspendí un control tenía 9 años. No era ni un examen, ni si quiera suponía que fuera a suspender la evaluación. Tenía tanto miedo de la reacción e mi madre que lloré todo el camino de vuelta en autobús a casa y creo recordar que me encerré en mi habitación, poniendo la mesilla de noche tras la puerta para que nadie pudiera entrar.

Está bien tener una madre exigente, pero solo si se mezcla a partes iguales con afectividad y comprensión.

Esta exigencia extrema también genera fracciones importantes en las relaciones entre padres, madres e hij@s.

No te va a apetecer relacionarte con alguien tan diferente a ti.

No te va a apetecer relacionarte con alguien tan diferente a ti.

La percepción que ell@s pueden tener es “no soy suficiente”, “nunca hago nada bien del todo”, “mi madre nunca se equivoca”, “mi madre es mejor que yo”, “si me equivoco mi madre nunca me va a comprender”, etc.

Los límites, al igual que las exigencias son muy importantes y necesarios, pero lo difícil es encontrar el equilibrio entre ambos componentes.

La educación es bastante compleja y complicada. Por eso, cuando leáis un titular de este tipo, desconfiad y desmontadlo un poco. Reflexionad sobre él, informaos, preguntad. Pensad en cómo os educaron a vosotros. Y cuando tengáis un poco de opinión personal forjada, ya entonces decidís si ponerlo en práctica o no.

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Un comentario

  1. Estoy totalmente en contra de las madres sargento. Los niños no entienden la importancia del aprendizaje si no que perciben el rechazo y el daño a la autoestima está hecho. La exigencia pasa por hacerles comprender que independientemente de la nota, la idea es que de cada clase o lección aprendan. La nota es relativa…hay demasiada gente exitosa que no obtuvo buenas notas en la escuela y viceversa.

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