No cuentes a tus hij@s todo lo que va a pasar

Los cuatro pilares del exceso que trastornan a los niños son: demasiadas cosas, demasiadas opciones, demasiada información y demasiada velocidad. Muchas veces os hablo de ellos pero hoy me voy a centrar en el de la información.

Tienen acceso a demasiada. Eso es algo que internet, los móviles, las tablets y la televisión proliferan. Con enseñarles un buen uso y restringir su acceso a edad y horas concretas, sería suficiente.

Pero a veces somos los adultos quienes les damos demasiada información.

De dónde iremos.

Qué se pondrán.

Qué pasará.

Con quién estaremos.

A la hora que llegaremos.

Esa costumbre que desarrollamos los adultos sobre anticipar puede ser buena o mala. Es necesario anticipar que si hoy hay nubes, quizá llueva y haya que llevarse un paraguas si salimos a la calle. No lo es cuando en primavera está haciendo buen tiempo y te pones a pensar que en verano hará malo y tu negocio de helados no prosperará. Anticipar: cuando puedo hacer algo con respecto al futuro, sí; si no, no.

Es bueno que hagamos a los niños previsores, pero no que les enseñemos a anticipar de esa manera poco funcional.

Si lo vas a llevar al médico y es algo que no le gusta, no le estés avisando durante toda una semana de lo que va a pasar.

Si tienes un plan que le va a gustar pero no es seguro que lo vayáis a hacer, no se lo cuentes. Es mejor que sea una bonita sorpresa que no una fea desilusión.

Con respecto a cosas delicadas, espera a que te pregunte. Como ya os he contado algún día, los pasos a seguir son los siguientes.

Pautas para responder preguntas difíciles de los hijos.

Pautas para responder preguntas difíciles de l@s hij@s.

Aunque a veces también te pueden preguntar de todo: qué vamos a hacer hoy, qué comeremos, qué haremos luego, dónde iremos… Este exceso de preguntas también puede esconder cierta ansiedad por controlar lo que va a pasar. Si necesitan saber lo que va a pasar por alguna circunstancia especial (cambio de vivienda, de colegio) está bien darles esa información. Pero si no es así, está bien que haya cosas que  no sepan, que aprendan a fluir con el devenir del día a día. De esta manera les ayudas a que vivan más en el presente y no estén con la mente en otro lugar. Además, te ahorras conflictos con ell@s y les evitas frustraciones innecesarias.

Otra cosa es que haya pasado algo y que no tengas muy claro cómo lo ha vivido. Por ejemplo: su mejor amiga se cambia de colegio, va a repetir curso, ha presenciado un incidente desagradable… Ahí sí que está bien hablar del ese tema, profundizar. Quizá no te cuente nada de primeras, pero tú le puedes contar cómo te sentiste cuando te pasó algo parecido.

Crear ese clima de diálogo es importante para que sepa que se puede hablar de eso. También te verá como una persona confiable con la que hablar.

Los adultos tenemos muchas cosas en la cabeza, lo cual nos estresa y nos provoca pensar más de la cuenta. Si queremos que l@s niñ@s no tengan esos mismos patrones de pensamiento, es mejor que nos autocontrolemos y que les dosifiquemos la información.

Mejor evitar el estrés a l@sniñ@s.

Mejor evitar el estrés a l@sniñ@s.

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