¿Qué hacer cuando tu hijo es un abusón?

Desde siempre han existido los matones, los acosadores. Recuerdo a la primera víctima mortal de la que se hicieron eco los medios de comunicación: se llamaba Jokin, tenía 14 años y se arrojó desde la muralla de Hondarribia cuatro días antes de cumplir los 15. En septiembre hará 12 años.

Pero todos sabemos que este fenómeno es más viejo que la tos. Siempre ha habido chavales “más fuertes” o “con más personalidad” que, con la complicidad de todos quienes eran espectadores de sus fechorías, han ido machacando a quienes “se han dejado”.

Podemos hacer mucho por frenar este fenómeno.

Podemos hacer mucho por frenar este fenómeno.

Lo curioso ha sido que antes no se hablaba de suicidios de las víctimas, no sé si se darían o no, pero desde Jokin ya son muchos los que han optado por quitarse la vida y acabar con ese sufrimiento.

Yo creo que este fenómeno tan antiguo, se ha perpetuado tanto porque la sociedad de alguna forma lo ha legitimado, porque el fuerte, en el fondo, siempre ha sido bien visto, porque “no es para tanto”, porque “se quejan de tonterías”, porque “allá se apañen que son cosas de críos”.

Y en casa… en casa creo que está el quid de la cuestión. Aquí te muestro un vídeo, que expone una de las posibles causas de la agresividad en los niños.

Curioso, ¿no? Hacemos lo que vemos. Si tú tratas a tu hijo con respeto, él lo hará con los demás. Vivimos en una sociedad en la que no se habla de cómo nos sentimos, la represión de las emociones genera frustración y cuando no la toleramos y no la sabemos expresar, la agresividad es la forma más primaria de hacerlo. Y esa agresividad puede ir dirigida contra uno mismo, contra los demás, contra lo material…

La agresividad es una forma de expresar malestar.

La agresividad es una forma de expresar malestar.

Hay muchas razones que pueden generar enfado en los chavales: que no se les haga caso, que no se les quiera como son, que se les falte al respeto, que se las chantajee emocionalmente, que se sientan abandonados, que no superen la ruptura de sus padres, que no se les tenga en cuenta, que no les pongan límites, que no les comprendan, que se sientan solos… Muchas veces, son agresivos, porque lo han sido con ellos: en casa, su hermano mayor, en el colegio… Hacemos lo que vemos, vuelvo a repetirlo.

¿Y qué hacer entonces cuando se ha probado que tu hijo le ha estado haciendo la vida imposible a un compañero?

  • Conocer la versión de tu hijo para saber cómo ha vivido él la situación. Probablemente, lo sea consciente de la gravedad que conllevan sus actos y ha de asumirla. Para ello, los padres, tenéis que estar convencidos de ello, porque si no es así, no va a calar este mensaje.
  • Es importante que evaluéis el nivel de agresividad que se da en vuestra casa: gritos, peleas, insultos, faltas de respeto, sarcasmos e ironías, manipulaciones… Esto sería lo primero a cambiar. Aquí te dejo un enlace para evaluar tu estilo de comunicación que vendría bien que hicierais los dos progenitores.
  • Es estilo educativo que practiquéis también es importante. Lo ideal es tender hacia el democrático. Aquí os dejo también un link para que evaluéis el estilo que prima en vuestro día a día y algo de información sobre cómo aplicar el democrático.
La agresividad no sólo se transmite de esta manera.

La agresividad no sólo se transmite de esta manera.

  • El comportamiento de vuestro hijo ha de tener una consecuencia negativa que esté lo más relacionada con el acto en cuestión posible, pero que no sea la retirada vuestra afectividad ni en forma de enfado ni de desprecio a su persona, pero debéis repulsar el acto en cuestión.
  • Es importante trabajar la empatía con él, está claro que si ha tratado reiteradamente mal a un compañero es porque no le importa cómo se siente.
  • Trabajar la expresión de emociones, aumentar el manejo de este tipo de vocabulario para que se pueda expresar mejor.
  • Aumenta el tiempo en el que te comunicas con tu hijo tratando de llevar a cabo una escucha activa.
  • Una forma de que tu hijo sea consciente de lo que ha hecho es a través de la escucha de cómo se ha sentido el compañero al que ha molestado, bien en persona, por escrito… Cuando haya un arrepentimiento real, que vaya a disculparse y muestre su empatía.
  • Muéstrale apoyo a tu hijo, porque lo que ha hecho, es lo mejor que ha sabido hacer. Nadie se comporta mal sabiendo que lo está haciendo mal y teniendo otras alternativas mejores. Cambiar su forma de comportarse no va a ser fácil y puede que se sienta solo, señalado y culpable. Va a necesitarte y será muy positivo que estés ahí.
  • No te machaques, al igual que tu hijo, tú también lo estás haciendo lo mejor que sabes. Hay muchas cosas que puedes hacer para mejorar pero la culpa no te ayudará a ponerlas en marcha.

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4 comentarios

  1. Rosario Garrido

    De acuerdo contigo menos en el mal uso de la palabra agresividad en puesto de la palabra violencia. Como bien dices agresividad es un instinto primario, innato, que se nos da por naturaleza, todos somos agresivos, en contra la violencia es aprendida, se nos da por cultura, aprendemos a ser violentos. Por eso deberíamos decir que hay niños que se comportan de forma violenta y no agresiva

  2. Deberíamos de centrarnos más en la prevención así como en la inteligencia emocional, de esta forma evitaremos muchas de estas situaciones.

  3. Efectivamente, mayoritariamente se trata al niño o niña que recibe el acoso escolar, pero desde nuestro punto de vista, deberíamos hacer más hincapié en la prevención y sobre todo en la inteligencia emocional de todos los alumnos.

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