¿Sabes decirte que no?

Por lo general hablamos de las dificultades que tenemos para decir que no a los demás. Es una de las cualidades que se desarrollan cundo trabajamos la asertividad.

Pero hoy quiero hablar sobre que a veces nos tenemos que decir que no a nosotr@s mism@s. Y no precisamente a cosas que queremos, que eso a lo mejor lo sabemos hacer. Me refiero al tema de la exigencia del que he estado hablando últimamente.

Después de escribir “La exigencia es una navaja de doble filo” me embarqué en unos días de locura. Cursos, posts, charlas, terapias, mercadillos… Kilómetros, quedar con gente para darles los calendarios, atendiendo consultas por internet, haciendo huecos con calzador para nuevas terapias…

Hay que aprender a decir que no a esa parte de nosotr@s que siempre nos dice que podríamos hacer más. En “Mi mente es como una reunión de vecinos” os contaba cómo gestionar según qué voces. Pues hoy hablo de decir que no a la que está constantemente penando que podrías hacer un poco más.

Tú eliges a qué voz le das protagonismo.

Tú eliges a qué voz le das protagonismo.

En la vida del autónomo muchas veces rige nuestras acciones el “sí a todo”. Y eso forma parte de los comportamientos de la autoexigencia. No puede ser. Al final, he acabado cansadísima, he pasado frío, sueño, he dormido en diferentes casas (gracias por vuestra hospitalidad), me despertaba y no sabía dónde estaba. He soñado con fotocopias, me he despertado con tensión en la mandíbula.

Además de este pico de trabajo que yo he escogido, la meteorología no me ha facilitado mis desplazamientos… Nieve, hielos, cortes de luz… O sea, que ha sido una gincana con todas las letras.

El pueblo estaba precioso pero el frío y la nieve complican mucho los desplazamientos.

El pueblo estaba precioso pero el frío y la nieve complican mucho los desplazamientos.

Al menos, después de toda esta vorágine, estoy “disfrutando” de este puente (aunque estar escribiendo en estos momentos no estaba dentro de mis planes de descansar). Pero sigo intentando encontrar el equilibrio entre trabajo y descanso…

Así que creo que tendré que decirme de vez en cuando que no. Que no llego a todo lo que me propongo. Que no me tengo que proponer tantas cosas porque si no las frustraciones y el agotamiento vienen cogidas de la mano. Que no pasa nada por renunciar a algo. Que no, porque si no, no rindo. Que no porque quien mucho abarca poco aprieta. Que no porque me lo merezco.

Así que aunque suelo escribir posts algo más largos, creo que por hoy con esto, me voy a conformar. Que necesito descansar y recuperarme. Que no va a pasar nada por no escribir unas líneas menos.

¡Feliz puente!

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