Ser tú es lo mejor que puedes ser

Veo esta escultura y me emociono.
escultura-amor-ucrania-aleksandr-milov-burning-man-festival-3
Creo que el autor ha plasmado tan bien las relaciones humanas en esta obra… La ha titulado “Amor”. Aunque yo veo más protagonista al desamor.

Dice tanto… de lo que somos de pequeños, de en lo que nos convertimos de mayores, de cómo nuestros niños interiores, carentes de barreras, sólo quieren amar y ser amados, de cómo los adultos nos hemos construido nuestras armaduras, por protegernos, para evitar el mal, pero también para privarnos del bien, del amor…

No sé si sería esto lo que el auto Alexander Milov quería transmitir, pero yo lo interpreto así.

Hace unos meses publiqué una entrada en la que hablaba sobre un ejercicio que hice en un curso, que consistía en mirar fijamente a los ojos de los compañeros sin mediar palabra. Fue algo tan emocionante… Conecté con la inocencia de todas y cada una de las personas, sus ojos me dejaron ver su sencillez, que en otras ocasiones tratan de tapar con sus palabras, actitudes o gestos. Los ojos no engañan. Imagino que yo también me mostraría de la misma manera, sin tratar de ocultar nada, sin intentar que no se me viera el plumero (que lo tengo), siendo lo más auténtico de mí. Porque cuando te muestras desde el niño que fuiste, no eres ni bueno ni malo, eres lo que eres, no tratas tanto de ocultar ni de aparentar, porque aún no sabes que es mejor ser otra cosa que ser tú.

Poco a poco los adultos nos convencen de lo contrario, nos dicen que no tenemos que decir la verdad porque podemos herir a los demás, y empezamos a mentir. Se enfadan con nosotros cuando hacemos cosas espontáneamente, y dejamos de serlo para que nos sigan queriendo. Intentamos algo pero como nos dicen que lo hacemos mal, dejamos de intentar.

Y nos construimos un forjado externo que nos protege de tanto desamor. Y vamos de duros, de “a mí no me importa”, de fríos y de fuertes.

Pero dentro tenemos al niño herido que desea ser lo que era originalmente: sincero, espontáneo, con ilusión y con unas ganas de amar y ser amado…

Es más fuerte quien deja que ese niño interno experimente la vida aún a riesgo de que le duela, que quien se construye la coraza más dura.

Al final, a quien tienes que rendirle cuentas es a tu original, y fallarle es una de las mayores fuentes de infelicidad.

Mira esta escultura tantas veces como necesites, identifica cuál es tu armadura protectora y quítate la parte que te impide disfrutar del amor, de los demás y de la vida.

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *