¿Sabes qué sienten tus hij@s cuando sientes pena por ell@s?

El otro día compartí este vídeo en Facebook y ha suscitado alguna que otra reacción inesperada para mí.

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Cómo llevar eso de que tu padre no te quiera

Siempre me ha generado simpatía Manuel Díaz. Es el torero más conocido como Manuel Díaz “El Cordobés”. Al margen de su profesión, que es quizá lo que menos me guste, siempre lo he visto como un buen tío.

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El súmum de la resiliencia

La verdad es que cuando conocí la historia de María Belón, flipé. La suya y la de toda su familia. Pero ahora que he visto esta entrevista… Me quedo sin palabras.

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Respeta a tus padres, respeta a tus hij@s.

Cuando somos niños, nuestros padres tienen que ser padres, no amigos. Esa jerarquía tiene una lógica, muy relacionada con los límites, el cuidado, el afecto, la madurez… Pero con el paso de los años, esto tiene que cambiar.

Definición de hijo.

Definición de hijo.

De hecho, para sanar las relaciones entre padres e hijos adultos, es necesario que el respeto sea la base de la relación. Y si hay respeto no debe haber ni juicios, ni manipulaciones, ni chantajes. Debe partirse de la igualdad.

Que el respeto inunde tus relaciones.

Que el respeto inunde tus relaciones.

Los reproches y las exigencias muchas veces son intercambiados dentro de las relaciones paterno filiales. El antídoto para estos elementos tóxicos de la comunicación son el perdón y la aceptación.

El perdón referido a lo que hubiéramos deseado que fueran nuestros padres: las cosas que no nos gustaron en nuestra niñez, lo que nos dolió, el abandono que sentimos, el habernos sentido tratados injustamente… Nuestros padres lo hicieron con nosotros lo mejor que supieron y suelen superar con creces a sus propios padres en cuanto a cuidados se refiere.

Perdonarnos supone aceptar nuestras partes menos agradables.

Perdonarnos supone aceptar nuestras partes menos agradables.

El perdón aplicado a uno mismo también es importante. Perdonarnos por habernos comportado mal, por “haberles fallado”, por no atrevernos a hacer o decir lo que hubiéramos querido. También lo hicimos lo mejor que supimos.

Cuando se instala el perdón, ya no hay lugar para el reproche.

Cuando se instala el perdón, ya no hay lugar para el reproche.

El antídoto para terminar con las exigencias, que a su vez conllevan chantajes emocionales, manipulaciones y culpabilidades, es la aceptación. La aceptación de que cada uno es como es, al margen de que te gustara que tu padre fuera más maduro o tu madre más responsable. Son como son y tratar de cambiarlos no te llevará más que a conflictos y discusiones. Acepta que eres como eres y eso está bien, al margen de que tus padres hubieran preferido que tu pareja tuviera otras características, tu trabajo fuera más estable o criaras a tus hijos más a su manera que a la tuya.

Es cuestión de establecer una tregua. Las relaciones íntimas son las más complejas. Las de pareja no se quedan atrás, pero las que se dan entre padres e hijos son realmente complicadas porque comienzan desde una desigualdad notable y necesaria, que debería ir desapareciendo con el tiempo, pero que en muchas ocasiones se mantiene hasta el final de nuestros días.

Este post ha sido inspirado por una consulta que me ha hecho una persona. Teme que su pareja no sea aprobada por sus padres por ser 10 años menor. De alguna manera, mientras no nos equiparemos a nuestros padres, mientras no nos tratemos entre nosotros como adultos y sin jerarquías, esos temores van a estar ahí. Pretender agradarles como cuando éramos niños, no es una buena fórmula para que estas relaciones maduren, porque primero debemos hacerlo nosotros mismos. Y madurar supone tener claro qué queremos, por qué lo queremos y que nos lo merecemos. Y a partir de ahí, si eso se convierte en nuestra base, nos dará igual que nos aprueben o no.

De la misma manera, alcanzar esa madurez, nos permitirá tratar a nuestros hijos desde el respeto, aplicado de una manera cuando sean pequeños y de otra más “de igual a igual” cuando sean mayores.

Que nadie te robe el mes de abril

Soy fan de Sabina desde antes de entender sus letras, muchos viajes en coche de pequeña con sus canciones de fondo. Precisamente, la que inspira este post, la voy entendiendo más según la voy escuchando.

Que te roben el mes de abril, yo lo entiendo como que te quiten la alegría, como que entre la tristeza en tu vida, que tengas la sensación de que te hayan robado el tiempo, una de las  muchas cosas irrecuperables en esta vida…

El probema es pensar que tienes tiempo. Buda.

El problema es pensar que tienes tiempo. Buda.

Al hombre del traje gris, a la chica de bup y a la madre de Joaquín, les han pasado cosas dolorosas, tristes, les han quitado la alegría, se han sentido engañados, decepcionados o piensan que quizá hayan invertido mal su tiempo.

La verdad es que a mí también me pone bastante triste escucharla. Sobre todo cuando me imagino a esta señora viendo Falcon Crest, marchitándose. Ay, qué pena… (es esa pena la que me llevó a buscar explicación en lo racional para no morirme de tristeza, no podía imaginar que la vida fuera tan melancólica, y aquí estoy, bienpensando).

De pequeña me embargaba la tristeza y de mayor trato de mantenerla a raya.

De pequeña me embargaba la tristeza y de mayor trato de mantenerla a raya.

No quiero cargarme esta canción, pero si la analizo desde la inteligencia emocional, cosa que necesito para que la pena no me embargue, me doy cuenta de que, sí, les han podido pasar cosas muy desagradables, difíciles de superar en un primer momento, pero de todo se sale. SÍ, DE TODO. ¿Se olvida? No, hombre, no, que la inteligencia emocional no pretende que nos quedemos amnésicos. Se supera, se comprende y uno toma su responsabilidad en lo que le ha pasado no para culparse, sino para tratar de no repetir en un futuro.

Y si no me crees, aquí te dejo un ejemplo de un chaval que se quedó sin familia un día. Dudo mucho que haya sido fácil superarlo, pero lo ha hecho. Ha seguido adelante y eso es lo importante.

Si el hombre del traje gris se dio cuenta de que había estado perdiendo su juventud en un trabajo mediocre, aún está a tiempo se remediarlo. Mientras hay vida, hay esperanza.

La chica de BUP… tuvo una primera mala experiencia en el amor, bastante mala, pero si tuvo el hijo, probablemente crea que es la mejor decisión que ha tomado. Con toda la vida por delante… seguro que pudo aprender a tomar mejores decisiones.

Y en cuanto a la madre… Marchitarse en el sofá derrotada… ¡no mola nada! Seguro que disfrutar de la libertad que le da la soltería o conocer a otros hombres, entre infinitas opciones, podrían ser salidas de ese salón apagado.

No sé si es que tengo que luchar contra mi propia tristeza, contra la que me generan estas historias, o simplemente quiero que nadie escuche esta canción y decida marchitarse lamentándose de lo que le han quitado… ¡No seamos víctimas! Es mejor ser feliz y eso no deja de ser una elección. Sí, hay que estar triste cuando el cuerpo lo pide, pero que dure lo justo.

Os deseo un “mes de abril” propio, con vuestros propios objetivos, en el que decidáis, en el que seáis protagonistas de vuestras historias y conscientes de vuestras posibilidades.