Para cambiar las costumbres hay que cambiar las creencias

Porque son la base de las costumbres. No lo es porque somos animales de. Porque la repetición hace la fijación y vivir en automático nos facilita mucho la vida y nos rentabiliza esfuerzos.

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Si sé que es bueno, ¿por qué no lo hago?

Si sabemos que algo nos mejora como personas, ¿por qué nos ponemos obstáculos? ¿Por qué es tan poderosa la comodidad? Dejar de fumar, comer fruta cada día, apuntarme a cosas que siempre me han gustado (montar a caballo, dibujo, escritura), cuidar mi alimentación, ir a correr, ahorrar, ser más alegre y buena persona, leerme el periódico cada día, estudiar algo…

Muy interesante la consulta que me hacen esta semana… Porque además yo creo que nos pasa a todos.

Hay muchas cosas que son buenas o malas para nosotros mismos pero no siempre supone que actuemos en consecuencia. No siempre hacemos lo beneficioso ni evitamos lo perjudicial.

En muchas ocasiones, el motivo viene dado por el hábito y el hábito, por una decisión o un aprendizaje, entre otros factores. En mi formación sobre PNL aprendí que es difícil dejar de fumar, por ejemplo, si no desmontas la causa que te llevó a iniciarte. No digo que sea la única manera de hacerlo, pero lo facilita mucho más si sabes que comenzaste pretendiendo aparentar algo que no eras, por ejemplo. Cuando desmontes esa creencia será más fácil que te deshagas de la costumbre.

Influyen muchas cosas a la hora de cambiar nuestra conducta. Creo que el convencimiento profundo de querer llevar a cabo el cambio es clave. Y lo suyo es que quieras profundamente hacer eso, no querer agradar a alguien con tu cambio o parecer más lo que sea con la consecución de tu meta. Sólo sirve si lo haces por ti.

También tiene mucho que ver el temperamento, hay personas más predispuestas a plantearse metas y a persistir hasta alcanzarlas, pero la educación que se haya recibido en ese aspecto, también es clave. Que te hayan educado en la autodisciplina, en el esfuerzo, en la constancia, que hayas visto esas actitudes en casa, influye mucho.

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Por otro lado, los mismos cambios no cuestan lo mismo a todo el mundo, hay gente que tiene mayor facilidad para dejar un mal hábito o mayor dificultad para iniciar uno beneficioso.

Y, cómo no, la autoestima juega un papel clave… Si sé que algo es bueno o malo para mí, si me autoestimo lo suficiente, tendré mayor motivación para ser consecuente con ello. Los obstáculos que nos ponemos no son más que dudas de ese amor hacia nosotros mismos.

Claves: autoconocimiento y autoestima.

Claves: autoconocimiento y autoestima.

Sí, la comodidad y la pereza no son las mejores aliadas para conseguir nuestros logros, ahí también influye el temperamento que tengamos, pero creo que no es tan determinante. De hecho, la pereza también es un síntoma de desamor hacia uno mismo.

La pereza es un síntoma de desamor hacia uno mismo.

La pereza es un síntoma de desamor hacia uno mismo.

Cambiar las costumbres es algo que cuesta, porque físicamente al organismo le supone un gasto de energía extra. Es decir, cuando automatizamos conductas, lo hacemos porque es más rentable para nuestro cuerpo. No tenemos que pensar cada vez que nos disponemos a conducir, si lo que hay que hacer es pisar el embrague y luego el freno o meter primera, sino que lo hacemos “sin pensar”. En este caso está bien, si lo hacemos bien. Pero cuando lo hacemos con conductas que queremos cambiar, quitar el automático supone un sobreesfuerzo para nuestro organismo.

No podemos obviar la procrastinación… ¿Sabes lo que es? En este vídeo te o muestran perfectamente.

¿Qué hacer para poder llevar a cabo estos cambios?

  • Priorizar, no podemos llevar varios cambios de hábitos a la vez porque nos va a costar mucho y es fácil que caigamos en el intento. ¿Cuál es el más importante? ¿Cuál me va a hacer sentir mejor? ¿Cuál es el que más me apetece? ¿Cuál es el que me va a costar menos? Quizá si empezamos por éste, nos vamos a motivar para continuar con otros…
  • Una vez escogido el primero preguntarnos por qué realmente queremos cambiarlo. Hemos de tenerlo súper claro.
  • Está bien trazarnos un plan, facilitarnos la consecución de objetivos. Siempre propongo trocear los objetivos en miniobjetivos para hacer metas más alcanzables y así poder ver qué se ha conseguido, qué no, premiarse por los logros y rectificar para acercarse más a las metas.
  • Ponérnoslo fácil: si quieres cambiar de hábitos alimenticios, no tengas tentaciones en casa. Cuando hayas adquirido el hábito de comer mejor, podrás cometer excepciones, pero mientras lo estés afianzando, mejor que no.
Muchas veces no planificamos nuestros cambios de hábitos.

Muchas veces no planificamos nuestros cambios de hábitos.

  • Cuando vayamos a abandonar o a hacer demasiadas excepciones, recordarnos por qué decidimos llevar a cabo el cambio, en qué nos beneficia.
  • Convencernos de que nos merecemos ese cambio, que somos dignos de llevar una vida mejor. Esto puede sonar raro, pero muchas veces es la clave.

¡Espero que con estas explicaciones y consejos, puedas conseguir con mayor facilidad los cambios que te propongas!