¿Te gusta que tus hijos se parezcan a ti?

El típico comentario cuando conocemos a un niño: “es clavado al padre”, “ha salido a la abuela”, “tiene tus ojos”, “en la mala leche ha salido a su madre”… Aunque también son comentarios que surgen desde los propios padres, ¿no?

Y es que hay casos que son llamativos, comparas al peque con fotografías de su padre o su madre a su misma edad, ¡y son dos gotas de agua!

No obstante, aparte de las semejanzas físicas, también están las psicológicas o comportamentales. Muchas veces me plantean esta duda: ¿el carácter es hereditario? Y claro, yo dedicándome a lo que me dedico, no puedo decir que sí, porque entonces, apaga y vámonos. Tampoco puedo decir que no. Simplemente parto de que hay un porcentaje genético que predispone al niño a ser más o menos temperamental, más o menos extrovertido, más o menos resiliente… Pero todo esto se va a desarrollar en función de cómo se relacione con su contexto.

Los niños hacen lo que ven. Y van a copiar a sus padres con exactitud. Quizá no a los dos, puede haber una predisposición a tirar más hacia uno o hacia otro, precisamente por ese componente biológico del que hablaba antes.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

Así que, puesto que te va a copiar, ¿eres consciente del ejemplo que le estás dando? Y no me refiero solamente a si tiras papeles al suelo o a si fumas. Me refiero a otras muchas actitudes del día a día, como por ejemplo:

  • Tu relación con la comida: ¿disfrutas, comes con ansiedad, te sientes culpable después de una opípara comida? ¿Te gusta más o menos todo o le encuentras pegas a muchos alimentos? ¿Comes equilibradamente o vives a dieta?
¿Cómo te relacionas con la comida?

¿Cómo te relacionas con la comida?

  • ¿Te da miedo hacer cosas o te atreves a probar experiencias nuevas?
¿Te atreves?

¿Te atreves?

  • ¿Te relacionas con los demás con naturalidad o son las inseguridades quienes guían tu patrón de conducta?
  • ¿Eres perezos@ o vences la comodidad y disfrutas del movimiento y el bienes que ello genera?
  • ¿Criticas o describes comportamientos? Aprender a utilizar un lenguaje neutro genera emociones menos intensas y más fáciles de gestionar.
  • ¿Qué tipo de mensajes das sobre tu cuerpo? ¿Lo valoras y cuidas o lo menos precias con comentarios negativos sobre él? Este post es muy gráfico sobre las consecuencias que pueden tener comentarios negativos sobre tu cuerpo.
  • ¿Le das más importancia a las experiencias o a lo material?
  • ¿Basas tus decisiones en argumentos reflexionados que te generen bienestar o te dejas llevar por la impulsividad y acabas haciendo cosas que no querías?
  • ¿Basas tus opiniones en tu propio criterio o sacas conclusiones aceleradas sin tener demasiada información?

Pues después de que te hagas estas preguntas y te las contestes, quizás haya alguna de tus actitudes del día a día, que no querrías que tus hij@s te copiaran. Te animo a que trates de cambiarla, pero desde la comprensión.

Es decir, primero es importante que reflexiones sobre lo bueno y lo malo que te ha acarreado a ti esa actitud, motivándote para cambiar. Segundo, si no quieres “pegarle” esas actitudes a tus hij@s y quieres que tengan una vida más fácil en ese aspecto, puedes tratar de introducir cambios. Eso sí, poco a poco y premiándote por ello. El simple hecho de que vean que te esfuerzas por cambiar cosas de ti, les va a dar un gran ejemplo y de esta manera van a aprender que ell@s tienen control sobre su vida y su forma de actuar.

Espero que este post te haya sido útil, ¡hasta la próxima semana!

 

¿Qué hacer cuando un niño pega a mi hijo delante de su padres y éstos no le dicen nada?

Con cierta frecuencia me hacen consultas de este tipo, y he decidido contestarlas públicamente, puesto que creo que hay muchas gente que se puede sentir identificada y beneficiada.

Me contaba una pareja con hijos, que suele coincidir con frecuencia con otra pareja con hijos (niños que rondan los seis años), en el parque, a la salida de las actividades extraescolares y demás, algo que les estaba sucediendo y que no tenían muy claro cómo actuar.

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Hoy no es un día cualquiera

15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.

Éste es el punto decimoquinto de un “Manifiesto para niñas” que me he encontrado por la red. En él he podido leer también que no somos princesas, que no existen los príncipes azules, que podemos trepar a los árboles sin ser “chicazos”…

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