Lo intento, me ilusiono, me la juego y me sale mal. ¿ENTONCES QUÉ?

El otro día una persona cercana a mí me hacía una pregunta interesante, que creo que puede ser esclarecedora para bastante gente. Me comentaba que está muy de moda el tema del optimismo, del intentar, del animarse a ir a por los objetivos que uno se ha creado, porque hay mucha gente que sí ha conseguido cosas, te muestran ejemplos de que sí se puede, pero a veces lo intentas y no puedes, ¿Y ENTONCES QUÉ?

Entendí que puede ser esta la situación de mucha gente, creo que tiene bastante enjundia el asunto y que hay que abordarlo desde el principio.

Personalmente, podía entender lo que le rondaba por la cabeza, bastante bien, por cierto. En estos momentos, en los que estoy a punto de cumplir dos años con este proyecto, si me hubieran dicho lo que iba a tener que “pasar”, quizá no hubiera empezado. Me he encontrado con un montón de trabas típicas de la emprendeduría y otras que no me esperaba ni de casualidad, que me han ido haciendo mella.

También me he encontrado con muchas alegrías, buenas noticias, buenos resultados. Sobre todo, yo tengo claro que esto tengo que intentarlo, que no puedo dejarlo de lado, que no puedo tirar la toalla, porque la toalla soy yo.

Sé que estos no son los mejores momentos, sé que llegarán muy buenos tiempos y tengo la seguridad de que entonces diré que sí mereció la pena, porque penas, está habiendo, pero se van compensando.

¿Qué podría decir ante esto? Ahí van una serie de pautas importantes a llevar a cabo:

  • Lo primero de todo es tener bien claro por qué y para qué quiero conseguir lo que quiero conseguir. Si la motivación es genuina y parte sólo de ti, tienes más posibilidades de que no te tumbe ninguna tormenta, porque creerás en ese objetivo y lo estarás creando.
  • Durante la persecución del reto, debemos plantearnos que puede que en ese intento no demos con ello. Debemos valorar que puede que eso no suceda, que el camino es desconocido y que nos encontraremos obstáculos. ¿Cómo nos sentiremos entonces? Probablemente frustrad@s. Bueno, pues es importante prepararnos para la frustración. Y para ello hay que verla como algo normal. Pretender hacer algo bien a la primera es la fórmula mágica para sentirse fatal, porque eso no ocurre casi nunca. Piensa en qué te alivia la frustración y planea qué harás cuando suceda: descansar unos días, recuperar fuerzas juntándote con un grupo de amigos, cambiar de aires, mimarte un poco…
  • Súper importante: los “errores” sirven para aprender cómo no hacer algo. Así que si prestas atención a qué has fallado, puedes diseñar una nueva forma de acercarte a tu objetivo diferente a la anterior.
El único fracaso es no intentar.

El único fracaso es no intentar.

  • Tenemos la creencia estúpida de que equivocarse está mal, imagino que es consecuencia de nuestra educación, pero es que es parte de la vida, una parte súper necesaria, no se concibe vivir sin equivocarse. ¿Sabes quien no se equivoca nunca? El que no intenta nada nuevo.
  • Mirar el “error” con humor, hace que sea mucho menos trágico. Ríete de ti, cuenta a tus amigos tus fallos en plan monólogo y verás que no es para tanto. Hay que arriesgarse, porque es la chispa de la vida.
  • Piensa que cada decisión que tomas sin saber lo que va a pasar, es un acto de valentía en sí mismo y eso engrandece tu autoestima y te impulsa a que sigas intentando cualquier cosa que te propongas. La experiencia de probar ya es muy nutritiva.
  • ¿Piensas que la gente con éxito lo ha logrado sin pestañear? Te recomiendo que leas la biografía de gente exitosa, verás que las han pasado canutas, probablemente peor que tú, pero posiblemente eso les ha hecho fuertes y gracias a ello están donde están. Aquí os dejo la de Michael J. Fox, por ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=io8qoYkNzyA
No es tan fácil como parece, pero se puede.

No es tan fácil como parece, pero se puede.

  • Puede ser que en el camino a tu objetivo, te des cuenta de que no te interesa tanto (puede que el primer punto te lo saltaras al principio). Eso también te sirve para tachar una cosa de tu lista y cambiar el rumbo.

Creo que intentar las cosas es bueno, sobre todo, porque la sensación de no haberlo hecho en tu lecho de muerte, cuando ya no hay solución, debe ser bastante desagradable.

¡Espero que os sirva!

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