Me siento muy sola en la crianza de mi hijo por parte de mi pareja.

Aquí os dejo esta consulta con mi respuesta más abajo:

“Me siento muy sola en la crianza de mi hijo por parte de mi pareja. Veo que no disfruta del pequeño, y se preocupa de todo menos de él y le grita mucho. Yo tengo que criarlo por los dos y encima me dice que lo consiento demasiado cuando yo creo que lo que hago es hacerle caso y cariño.”

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Muchas gracias por tu consulta, seguro que más de una persona se siente identificada contigo y tu situación.

Yo no soy madre y no puede comprenderte al 100% pero de entrada te digo que la situación en la que te encuentras es muy común, la soledad se puede dar en un muchos aspectos de la vida y puede estar relacionada con sentir que eres la única persona a la que le pasa algo desagradable. Lo que pasa es que muchas veces callamos por no admitir lo que nos pasa o por ni siquiera ser demasiado conscientes de ello.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Creo que un hijo es lo más personal que tenemos y, por ello, su crianza puede suponer una fuente de conflictos muy grande con nosotros mismos y con la pareja. Hay que partir de que esto es normal, cuando lo admitimos, parece que nos sentimos un poco aliviados.

La crianza supone tomar muchas decisiones y ceder genera conflictos.

La crianza supone tomar muchas decisiones y ceder genera conflictos.

La crianza de un hijo nos enfrenta con nuestra propia crianza, nuestra educación, nuestra niñez y con nuestro niño interior y en muchas ocasiones, no supone algo demasiado agradable. Y, a veces, darle la espalda a este proceso es la única forma de sobrevivir. No digo que esto sea lo que está ocurriendo, es sólo por poner en antecedentes.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

¿Qué puedes hacer en esta situación?

  • A veces nuestra visión de la realidad se distorsiona y es importante refrescarla. Podrías hacer una lista con lo que haces tú y lo que hace tu pareja. Aunque te parezca poco, seguro que hace algo. Muchas veces tenemos la sensación de que las cosas no son como querríamos que fueran. Y es así. Las expectativas sobre lo que debería ser son buenísimas para ser infelices. Toma conciencia de lo que sí hace y probablemente te sentirás menos sola.
  • ¿Cuál crees que puede ser la razón para que tenga este comportamiento? Siendo bienpensada, claro. Intenta encontrar las razones que le pueden estar haciendo que se comporte así. Por lo general, actuamos de la mejor manera que sabemos, y en el caso de tu pareja, dudo que sea diferente. La empatía sirve para sentirnos más cerca de las personas y, esta cercanía, para mejorar la resolución de conflictos. No debemos comprender al otro con justificar sus errores, pero al menos, se abre la vía de la comunicación.
Practica la empatía con tu pareja.

Practica la empatía con tu pareja.

  • Si grita al pequeño, probablemente sea porque es la única manera en la que cree que lo puede educar y porque él recibió también este tipo de educación. Dudo que se sienta bien haciéndolo de esta manera. Hablar sobre esto es la clave, aunque probablemente no sea fácil, te animo a que lo intentes.
Practicar la escucha activa y sin juicios.

Practicar la escucha activa y sin juicios.

  • Es importante hablar sobre la educación de los hijos y consensuar lo que se va a hacer, porque si no ellos van a estar muy confundidos, porque la sensación que puedes tener es ésta que comentas y porque es un proyecto en común en el que hay que negociar, como en otros aspectos de la vida en pareja.
  • Tomar conciencia de la importancia que tiene la educación emocional de los hijos no siempre es fácil, ya que puede entenderse como una cuestión de ideología como la política o la religión. Yo me encuentro con mucha gente que en principio está cerrada a entender la repercusión que tiene en el desarrollo de sus hijos este tipo de educación, pero poco a poco se van abriendo. Si me lo mandas a un curso… ¡puedo intentarlo! ¡Jajaja!

Espero haberte podido ayudar con estas pautas, ¡a ver si llevándolas a cabo mejora la situación!

¡Muchas gracias por confiar en mí!

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4 comentarios

  1. Muy bonito. Pero lo cierto es que la gente no cambia a menos que le suceda algo muy gordo. Esto que le aconsejas es bastante peligroso y puede generar más conflicto aún y problemas de violencia doméstica. Sí en realidad se comporta así con el niño porque así le trataron a el de pequeño, va a cambiar? A cuántas personas conoces usted,adultas ya que cambian? Yo no conozco a nadie la verdad. Este problema encima va a peor cuando llega la adolescencia, sí es un niño y le trata así, imaginaros como le tratará cuando tenga 15 años. Pobre familia.

    • ¿Qué es, desde tu punto de vista, lo que puede resultar peligroso? Por supuesto que la gente cambia, pero solo si quiere o siente la necesidad para ello. Conozco a mucha gente que ha cambiado su forma de ser de adulta porque necesitaba sentirse mejor.

  2. Me ha encantado Pilar

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