Quién me lo iba a decir…

… que viviría en el pueblo de mis sueños.
… que podría caminar por el monte cuando me diera la gana.
… que leería junto a la chimenea.


… que me balancearía en una hamaca escuchando los silbidos de los milanos.
… que aprendería alfarería en un taller de cuento.
… que tendría profundas conversaciones con conocidos desconocidos.
… que estas calles serían mi casa.
… que vería corzos desde mi mesa de trabajo.
… que el perfume a tea invadiría mi habitación por las mañanas.
… que me alimentaría de lo que la naturaleza me ofreciera.
… que el camino a cualquier parte iba a parecer siempre diferente.
… que iba a poder desayunar al sol siempre que saliera.
… que si tenía un rato me lo podía pasar esquiando.
… que podría ir al río en cualquier momento.
… que podía abrir la puerta de casa y encontrarme verdura o huevos frescos que alguien amablemente me había dejado.

… que me iba a dedicar a lo que quería.
… que trabajar iba a ser un placer.
… que nunca aprender había sido tan apasionante.
… que ayudar a los demás podía ser tan enriquecedor.
… que podía crear algo y vivir de ello.
… que no hacía falta que nadie me diera trabajo, que me lo podía dar yo misma.

… que las cosas no son como nos dicen que son.
… que las cosas no se hacen sólo de una manera.
… que no hay que vivir “como Dios manda”.
… que aquello que me preocupaba tanto, al final se solucionó.
… que yo puedo escoger mi propia forma de ver la vida.
… que me puedo inventar una nueva forma de concebirla.
… que eso me da la mayor libertad que he experimentado jamás.

… que los sueños se consiguen.

Pues yo me lo digo ahora, para que no se me olvide todo lo que pensé que sería imposible, o que ni siquiera se me ocurrió, ya que me hace muy feliz.

Cuando en un futuro haya conseguido cosas que ni imagino en estos momentos, sé que haré de nuevo esta reflexión y pensaré en todo el tiempo que desperdicié dudando si llegarían a mi vida o no.

Agradezcamos lo que tenemos, confiemos en nuestra capacidad de conseguir nuestros sueños y utilicemos toda nuestra energía en crearlos.

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