Una razón por la que es tan difícil educar desde el respeto.

Poner atención en el lenguaje que utilizamos, es muy importante tanto en el trato que nos damos a nosotros mismos como en el que damos a los demás.

¿Eres consciente de cuánto te criticas? ¿O de cuánto te comparas? Si nos ponemos a analizar lo que nos decimos, alucinaríamos de lo crueles que somos con nosotros mismos. Pero con los demás, no nos quedamos cortos, porque proyectamos en ellos lo que no soportamos de nosotros.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Educamos como nos han educado y repetimos, nos guste o no. A no ser que nos hagamos conscientes de esta repetición, paremos y reflexionemos sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos y, conscientemente, elaboremos una forma mejor.

Lo he comentado en otros posts: educar a tu hij@ te enfrenta con el niño que fuiste. Y mientras no te reconcilies con él, te perdones y trates de quererte de forma incondicional, seguirás castigándolo por lo que tú no te perdonas.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Puede que suene muy extremo este planteamiento. Si tu infancia ha sido tratada con respeto, si te han querido de forma incondicional, si no fueron duros contigo tus padres, probablemente tengas mayor facilidad para ser comprensiv@ con tu hij@.

Pero por desgracia, no todo el mundo tiene esa suerte y cuando se encuentran con sus hij@s, a menudo se descubren haciendo lo mismo que sus padres hacían con ell@s.

Desde un enfoque psicoanalista, mientras no resolvamos nuestros problemas con nuestro niño interior, seguiremos teniendo problemas para educar a nuestr@s hij@s de una manera sana y coherente.

Lo que “funcionó” con nosotros no tiene por qué hacerlo con nuestros hijos, afortunadamente. Las incoherencias, los gritos, los castigos desproporcionados, el miedo, las faltas de respeto, los chantajes psicológicos, las manipulaciones… Pueden dar resultado a corto plazo, pero a largo plazo son bastante destructivos. Es hora de abandonar lo que realmente no sirvió con nosotr@s. No hemos muerto en el intento, no nos mató, pero podríamos tratar de evitárselo a las generaciones venideras.

Trabajo con adultos que arrastran secuelas psicológicas importantes por la educación que han recibido en su infancia, por la severidad con la que han sido tratadas, por las relaciones tóxicas en las que se han criado, por los chantajes que aún a día de hoy les minan la autoestima…

Tomemos conciencia de la importancia que tiene nuestro lenguaje en nuestr@s hij@s, pero antes, perdonemos al niño que fuimos.

No fuimos malos, no fuimos trastos, no fuimos torpes, no fuimos vagos, no fuimos irresponsables, no fuimos marranos. Fuimos niños tratando de aprender a vivir y a relacionarnos y que fallamos intentándolo, como todo aprendizaje, pero también acertamos, aunque se nos felicitara poco por ello.

Una vez asimilado esto, trataremos con mayor comprensión y respeto a l@s pequeñ@s.

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3 comentarios

  1. Muy bueno.
    Una consulta…mi esposo no fue bien tratado de niño. Su padre lo golpeaba constantemente y su madre justificaba el hecho porque “era terrible”, además lo invalidaba constantemente. Bueno, su padre al final los abandonó por otra mujer…al principio mi esposo en su adolescencia le echaba la culpa a su madre por ser “pesada”…sin embargo quien se hizo cargo de todo fue ella…eso le hice ver además porque mi suegro solo se acerca cuando quiere plata para sus “negocios” pero no hace el más minimo esfuerzo por acercarse a la familia, además es una ofensa para mi suegra por todo lo que hizo (mi cuñada no le habla a su papá y le doy la razón, el tipo es nocivo)… A la fecha mi esposo mantiene una relación distante pero cordial con su padre…sin embargo a su madre no la trata bien…es muy crítico con ella (ella tiene sus cosas y no es profesional pero ni modo así es la vida) discute mucho, la trata de tonta (no se lo dice directamente pero cuando conversan lo desliza en alguna frase o mueca)…mi suegra contraataca y allí se desata el pandemonium…realmente es muy feo. Me afecta porque siento que él a veces proyecta ese pasado en mí sin darse cuenta y cualquier cosa que digo y no está de acuerdo con él la toma como falta de respeto. Nosotros ya estamos en terapia, pero quiero, por el bien de nuestros hijos y sobre todo el suyo que se llevara mejor con su mamá…lograra perdonar y entienda que esa forma de crianza es la que ella recibió y que probablemente nunca se de cuenta de que estuvo mal….¿cómo puedo ayudar?

    • Hola Lucy, gracias por compartir tu experiencia, seguro que le sirve a mucha gente. Si ya estáis en terapia quizá lo que te diga no sea nada nuevo pero igualmente, me lanzo. Por un lado parece importante que tu marido incremente el respeto con el que trata a su madre. La está culpando de la ruptura de su familia, pero probablemente no sepa lo que ella sufrió, lo duro que pudiera ser para ella que la abandonaran con dos niños y todo lo que ella se ha sacrificado por ellos. Sé que será difícil, pero estaría bien que hablaran de cómo se sintieron cuando sucedió todo aquello. Es importante saber si para tu marido es un problema que trate así que su madre y a ti, si se da cuenta. Si no es así, va a ser más difícil trabajar en ello. Por otro lado, trabajar el perdón a las cosas que le hirieron en su pasado y a las personas que le dañaron, también es necesario, puesto que parece ser que esas ofensas pueden deberse a un resquemor que ha acumulado durante muchos años. Es un trabajo que debe hacer él, aunque tú puedes apoyarlo o sugerirle esta visión de las cosas. No obstante, mantenerte firme y no permitir ninguna falta de respeto hacia ti o tus hijos, es igualmente necesario. Espero haberte sido de ayuda. Un saludo.

      • Muchas gracias, me sirvió mucho.
        Si bien nuestra relación ha mejorado luego de la terapia (aunque para él, la necesitábamos por mi). Con él hay que ir con los pies de plomo en lo que a darle la contra se refiere.En general evade los problemas personales, las discusiones lo sacan fuera de sí y prefiere irse, inclusive me tenía constantemente amenazada con el divorcio (ya ha disminuido notablemente porque ya no me espanto). Hace poco sólo porque le hice ver que él no puede imponerme planes para mi retiro, que eso lo decido yo, me volvió a mencionar la posibilidad de cada uno seguir por su lado. Como ya no me quedé con eso, le hice ver lo tonto de su actitud y bueno se calmó (pero nunca se disculpó)
        En cuanto a su madre, ya casi ha cortado con ella. No la llama ni para el día de la madre y eso que lo perseguí. La que se contacta con ella soy yo o nos reunimos por iniciativa de su hermana. Triste en verdad, me preocupa mucho la amargura que pudiera estar acumulando. Es increíble por que hacia afuera es un tipo muy alegre, tolerante y ameno.
        Bueno seguiré con mi trabajo de hormiga…espero que recapacite.

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