El final… del campus… llegó…

¡Hola! ¡Ya estoy de vuelta! Siento mucho esta ausencia, pero no había previsto que la actividad de este verano iba a ser tan frenética…

Y es de eso de lo que os quiero hablar.

Como muchos sabréis, este verano en Ansó he llevado a cabo junto con dos compañeros, el campus de verano “Creatividad, movimiento y emociones”. Ha sido una actividad con niñ@s de 4 a 12 años en la que hemos pasado todas las mañanas aprendiendo sobre deportes, manualidades, cultura, flora, fauna, idiomas, cante, baile y, cómo no, emociones.

Primera semana del campus.

Primera semana del campus.

Una vez terminada, quiero hacer un resumen con las vivencias, las conclusiones, el balance… Es como una forma de cerrar esta experiencia a todas luces enriquecedora.

Me ha encantado trabajar con niños y de forma grupal todos los contenidos emocionales extraídos de un dossier que elaboré con dinámicas para trabajar la resolución de conflictos desde la  inteligencia emocional. Me ha gustado tanto que este curso quiero seguir con ello, da mucho juego y es bastante efectivo.

Algo que hemos trabajado todas las semanas ha sido la expresión de emociones a través de “la caja de las emociones”. Todas las semanas escribíamos cómo nos sentíamos a lo largo de los días y al final de la semana leíamos las emociones. Me he dado cuenta de que naturalizar y normalizar la expresión de emociones, invita a los niños a exteriorizar cómo se sienten en cualquier momento. Os recomiendo que elaboréis una para vuestra casa, tiene un alcance mucho mayor de lo que me podía imaginar.

La caja de las emociones

La caja de las emociones

La idea de no tomarse como algo personal los conflictos es algo que se ha reforzado mucho en el campus, tanto los que sucedían entre l@s niñ@s como cuando había que reprender una conducta inadecuada. Hablar seri@s y no enfadad@s, no alimentar el rencor, no sentirnos víctimas y aceptar que nosotr@s también nos equivocamos y fastidiamos a l@s demás, son estrategias que nos han sido de mucha ayuda a la hora de restar intensidad a los conflictos.

Elaborando un mural para trabajar la empatía.

Elaborando un mural para trabajar la empatía.

Como equipo pedagógico nos hemos complementado bastante bien y hemos ido aprendiendo semana tras semana a hacerlo mejor, siempre se puede mejorar.

Nos hemos dado cuenta de cómo nuestra creatividad iba aumentando a medida que iban pasando las semanas y cómo sin muchos recursos materiales, hemos acabado haciendo verdaderos milagros.

El final... del campus... llegó...

El final… del campus… llegó…

La comprensión de los padres y madres que han confiado en nosotros nos ha supuesto un gran apoyo en los momentos más difíciles. Las muestras de agradecimiento cada vez que llegaba el viernes y algunos niñ@s se tenían que ir, nos ha reforzado muy positivamente para seguir esforzándonos hasta el final.

Y lo bien que nos lo hemos pasado, el entusiasmo de l@s niñ@s, sus caras de ilusión al contarles lo que teníamos preparado cada semana, la comunicación con ell@s, entre ell@s, su espontaneidad, su inocencia, su valentía, su capacidad de esfuerzo, su alegría, sus ojos como platos cuando de excursión les cuentas una curiosidad sobre el monte, sus gritos de excitación cuando, montados en un flotador gigante, inventas que hay una tempestad y tienen que agarrarse fuertemente para no naufragar…

Podría contar anécdotas sin parar, con una sonrisa en la cara como tengo ahora, pero creo que con esto es suficiente. No todo han sido risas, ha habido momentos serios, pero han durado lo que tenían que durar, lo justo para volver a pasarlo bien.

Esperamos y deseamos repetir el año que viene, para enseñar, para aprender, para educar y para disfrutar.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.