Tu cuerpo es perfecto.

Por la sencilla razón que te sirve para vivir. Es la máquina más perfecta jamás construida.

Estoy cambiando por unos días de aires, no puede decirse que sean vacaciones porque estoy trabajando, y me he venido a la playa.

Es interesantísimo cómo el horizonte abre la mente, adoro mis montañas pero poder mirar más allá es necesario y eso los montes que rodean Ansó, no me lo permiten.

Ayer estuve un rato en la Zurriola, playa donostiarra urbana, en la que había un montón de gente. Y es tan curioso observar… Somos todos tan diferentes… Pero seguro que en algo nos parecemos todos: en pensar y sentir que nuestro cuerpo podría mejorarse.

Un gran escenario de observación.

Un gran escenario de observación.

Ayer en poco rato vi una mujer con cicatrices en lugar de pechos, un hombre sin ombligo que a su vez tenía un bulto en el costado, un chico al que se le podía adivinar el esqueleto, un chaval con el esternón muy prominente, una señora con el abdomen hinchadísimo y unas finísimas piernas…

Un cuerpo perfecto.

Un cuerpo perfecto.

¿Os dais cuenta de que todas las descripciones que estoy haciendo son comparativas? ¿Y que además parten de cómo “se supone” que tienen que ser los cuerpos?

Las proporciones no mandan.

Las proporciones no mandan.

Ay, cuánto mal hacen las revistas, los fotoshops y las marquesinas con anuncios publicitarios… Se nos meten en la retina y cualquiera saca de ahí esas imágenes falsas de cómo tienen que ser los cuerpos.

Afortunadamente, empiezan a destaparse estos inmorales trucos.

Afortunadamente, empiezan a destaparse estos inmorales trucos.

Y no, no era la parada de los monstruos, era una playa cualquiera, con humanos cualquiera, que están viviendo una vida y sus cuerpos lo reflejan. ¿Bonitos? ¿Armónicos? Eso ya depende de quien los mire. No sólo Inma Cuesta se revela ante esta tendencia, Alicia Keys es otro ejemplo.

Pero lo que es seguro es que sus cuerpos les están sirviendo para vivir. Algunos con limitaciones reales, sin mamas no se puede amamantar pero sí se puede tomar el sol y disfrutar de un día de playa sin parte de arriba del biquini. Olé por quien se atreve a mostrarlo.

Pelos, arrugas, mollas, bultos, juanetes, cicatrices, asimetrías, muñones, despigmentaciones, desproporciones, sarpullidos, manchas, complejos… ¿Quién no tiene de esto? Quien no tenga cuerpo. Y quien no tiene cuerpo… ¡está muerto!

Pues adoremos al cuerpo, al nuestro, que el culto al cuerpo sea por todo lo que nos permite: las piernas por llevarnos a todas partes, la boca para comunicarnos y sonreír, los brazos para abrazar, la barriga para hacer la digestión, los ojos para ver, las orejar para escuchar, la nariz para oler, el culo para sentarnos, los dedos de los pies para equilibrarnos y todo lo que tenemos está por y para algo.

Piernas perfectas.

Piernas perfectas.

Valoremos nuestro cuerpo cada día y seremos más felices.

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