La vida son experiencias

Que sean buenas o malas, es nuestra interpretación.

Esta frase me la digo muchas veces, la tengo muy interiorizada. Me la enseñaron hace mucho tiempo, junto con el significado que conlleva.

Creo que todo en la vida pasa para algo. A veces no somos capaces de ver la utilidad de eso que nos sucede. Sobre todo de lo desagradable, frustrante o negativo. Pero con el tiempo, si lo miras bien, lo ves.

A mí me gusta creerlo.

La experiencia es pasar algo, vivirlo, experimentarlo. La falta de experiencia siempre es un hándicap a la hora de enfrentarte a cualquier cosa. Puedes haber leído mucho sobre algo, te han podido hablar mucho sobre eso, incluso has podido estudiarlo a saco. Pero no es lo mismo que vivirlo. No te puedes imaginar lo que es algo hasta que no lo pasas y cuando lo haces, eso adquiere otra dimensión en ti y tú, otro nivel. Ya se dice, la experiencia es un grado.

Pero claro, hay varias cosas que hacemos mal para no entender esto así. El primer error es juzgar las cosas que nos pasan, es decir, no actuar con ecuanimidad.

El segundo, no darnos cuenta de todo el aprendizaje que obtenemos gracias a las cosas que nos pasan.

La vida son experiencias significa que una vida sin experiencias del tipo que sea, no sería una vida. Una vida solo con experiencias agradables nos haría aborrecer esas mismas cosas. Lo agradable nunca saca lo mejor de nosotr@s.

Saber qué es que te salga mal un negocio, pasarlo mal con una operación, que alguien no te quiera pagar, nos aporta mucha experiencia sobre la vida. Te sirve para conocerte, para ver tu capacidad de superarte, para ver tu capacidad de soportar el dolor, para conocer tus derechos y lo que puedes hacer para ejercerlos. Desarrollas creatividad y resiliencia, entre otras cosas.

Estas experiencias te ponen a prueba. Lo mejor, es que una vez que pasas por algo y no has muerto en el intento, le pierdes el miedo. Y perder el miedo es ganar libertad, es una maravilla.

Estamos hech@s de intentos, de fracasos, de experiencias.

Una de mis frases favoritas.

La vida nos saca de nuestra zona de confort y aprender a vivir allí es oro. Porque cada vez amplías más tu área de comodidad. Cada vez estás más preparad@ para sentirte bien en más situaciones y contextos.

Piensa en todas las cosas que no han sucedido como quisiste. Aquel viaje, aquella relación, aquel proyecto, aquella inversión, aquel trabajo, aquella amistad…

Cada vez que pasamos por cosas desagradables es como si ganáramos puntos. Como si la vida fuera un videojuego y ganáramos monedas o herramientas cada vez que pasamos por una situación desagradable. Y todo eso nos da súper poderes para pasar por otras situaciones similares. Porque si pasaste por aquello que no te mató, probablemente lo que te pase ahora, tampoco lo haga. Y gracias a lo de aquella vez, esta vez, ya no es para tanto.

La vida es como un videojuego.

Mis vacaciones no han sido lo que esperaba

No pasa nada si tus vacaciones no molan. Yo pensaba que sí, pero no.

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El final… del campus… llegó…

¡Hola! ¡Ya estoy de vuelta! Siento mucho esta ausencia, pero no había previsto que la actividad de este verano iba a ser tan frenética…

Y es de eso de lo que os quiero hablar.

Como muchos sabréis, este verano en Ansó he llevado a cabo junto con dos compañeros, el campus de verano “Creatividad, movimiento y emociones”. Ha sido una actividad con niñ@s de 4 a 12 años en la que hemos pasado todas las mañanas aprendiendo sobre deportes, manualidades, cultura, flora, fauna, idiomas, cante, baile y, cómo no, emociones.

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¿Te gusta que tus hijos se parezcan a ti?

El típico comentario cuando conocemos a un niño: “es clavado al padre”, “ha salido a la abuela”, “tiene tus ojos”, “en la mala leche ha salido a su madre”… Aunque también son comentarios que surgen desde los propios padres, ¿no?

Y es que hay casos que son llamativos, comparas al peque con fotografías de su padre o su madre a su misma edad, ¡y son dos gotas de agua!

No obstante, aparte de las semejanzas físicas, también están las psicológicas o comportamentales. Muchas veces me plantean esta duda: ¿el carácter es hereditario? Y claro, yo dedicándome a lo que me dedico, no puedo decir que sí, porque entonces, apaga y vámonos. Tampoco puedo decir que no. Simplemente parto de que hay un porcentaje genético que predispone al niño a ser más o menos temperamental, más o menos extrovertido, más o menos resiliente… Pero todo esto se va a desarrollar en función de cómo se relacione con su contexto.

Los niños hacen lo que ven. Y van a copiar a sus padres con exactitud. Quizá no a los dos, puede haber una predisposición a tirar más hacia uno o hacia otro, precisamente por ese componente biológico del que hablaba antes.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

Así que, puesto que te va a copiar, ¿eres consciente del ejemplo que le estás dando? Y no me refiero solamente a si tiras papeles al suelo o a si fumas. Me refiero a otras muchas actitudes del día a día, como por ejemplo:

  • Tu relación con la comida: ¿disfrutas, comes con ansiedad, te sientes culpable después de una opípara comida? ¿Te gusta más o menos todo o le encuentras pegas a muchos alimentos? ¿Comes equilibradamente o vives a dieta?
¿Cómo te relacionas con la comida?

¿Cómo te relacionas con la comida?

  • ¿Te da miedo hacer cosas o te atreves a probar experiencias nuevas?
¿Te atreves?

¿Te atreves?

  • ¿Te relacionas con los demás con naturalidad o son las inseguridades quienes guían tu patrón de conducta?
  • ¿Eres perezos@ o vences la comodidad y disfrutas del movimiento y el bienes que ello genera?
  • ¿Criticas o describes comportamientos? Aprender a utilizar un lenguaje neutro genera emociones menos intensas y más fáciles de gestionar.
  • ¿Qué tipo de mensajes das sobre tu cuerpo? ¿Lo valoras y cuidas o lo menos precias con comentarios negativos sobre él? Este post es muy gráfico sobre las consecuencias que pueden tener comentarios negativos sobre tu cuerpo.
  • ¿Le das más importancia a las experiencias o a lo material?
  • ¿Basas tus decisiones en argumentos reflexionados que te generen bienestar o te dejas llevar por la impulsividad y acabas haciendo cosas que no querías?
  • ¿Basas tus opiniones en tu propio criterio o sacas conclusiones aceleradas sin tener demasiada información?

Pues después de que te hagas estas preguntas y te las contestes, quizás haya alguna de tus actitudes del día a día, que no querrías que tus hij@s te copiaran. Te animo a que trates de cambiarla, pero desde la comprensión.

Es decir, primero es importante que reflexiones sobre lo bueno y lo malo que te ha acarreado a ti esa actitud, motivándote para cambiar. Segundo, si no quieres “pegarle” esas actitudes a tus hij@s y quieres que tengan una vida más fácil en ese aspecto, puedes tratar de introducir cambios. Eso sí, poco a poco y premiándote por ello. El simple hecho de que vean que te esfuerzas por cambiar cosas de ti, les va a dar un gran ejemplo y de esta manera van a aprender que ell@s tienen control sobre su vida y su forma de actuar.

Espero que este post te haya sido útil, ¡hasta la próxima semana!