Hoy ha salido el monstruo de mí (parte 2)

Y sigo con la segunda parte de este interesante post (si quieres leer la primera parte, pincha aquí):

Hablar con los niños de 3-4 años funciona en parte, pero el acompañarlo con un poco de conductismo como te comentaba con las normas, no viene nada mal.

Es normal que te cuestiones si lo estás haciendo bien, si eres muy estricta o si los demás lo son menos… Esta actitud es genial, puesto que supone dejar la puerta abierta a mejorar. Pensar que todo lo haces bien sería un error, puesto que nunca podrías detectar tus fallos.

Por el contrario, pensar que lo haces lo mejor que sabes, es mucho mejor. Primero, porque es verdad, ¿o acaso lo harías mejor si supieras? Y segundo, porque te hace ser mucho más benevolente contigo misma. Por mucho que nos lo hayan hecho, castigarnos sintiéndonos mal no es productivo, no sirve, no es funcional.

De hecho, cuanto más culpable te sientes por haberte comportado de una manera que no te gusta con tu hij@, más manipulable eres para él y menos firme serás con los límites y las normas. Inconscientemente puede que le transmitas que te sientes así y puede comenzar así un juego de pequeños chantajes emocionales nada salubre para las relaciones.

Madre culpable, madre manipulable.

Madre culpable, madre manipulable.

Cada uno educa como le parece. Eso es aplicable a los demás y a ti misma. Evitar juzgarte es una estupenda costumbre, así que cuando te pilles juzgando a los demás, detente y piensa que no te gustaría a ti sentirte juzgada. No juzgues a los demás y no te juzgarás a ti misma.

Cada uno educa como le parece, respetémoslo.

Cada uno educa como le parece, respetémoslo.

Hacerlo bien o hacerlo mal son constructos sociales totalmente diferentes para cada uno. Repito que lo haces lo mejor que sabes y puedes. Es duro creérselo cuando la sociedad ha situado el papel de las madres en unos estándares tan altos, pero hay que repetirlo: “lo hago lo mejor que sé”.

Sentirse bien es crítico para proporcionar una buena educación y para ello es importante poner el práctica el autocontrol con los hijos y con un@ mism@.

¿Crees que deberías ser menos recta? Pues bien, cuestiónate por qué crees que debes serlo. O por qué crees que no. Plantéate los beneficios y agravios de la rectitud en la educación de tus hijos. Revisa tus creencias sobre la rectitud. Piensa cómo te benefició o te perjudicó que se te educara de esa manera.

Y el mismo ejercicio en cuanto a ser consentidora.

Espero que de esta manera se te disipen algunas de tus dudas. Muchas gracias de nuevo por compartir tu experiencia y mucha suerte, ¡seguro que lo vas a hacer muy bien!

 

 

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2 comentarios

  1. Gracias Pilar yo últimamente también tengo con mi peque una discusión tras otra y lo que más me desespera no es que me lleve la contraria entiendo que ella tiene que probar algo ver si cuela, lo malo es que cuando estoy cansada al final de el día mi reacción también es de monstruo ja ja y ahora que se va acercando el momento de que llegue el bebé pienso , pienso Muchas veces tendré la suficiente paciencia o el monstruo se instalará en nuestra casa? Muchas gracias por tus consejos .

    • Hola Tamara! Gracias por compartir tu experiencia, al igual que la mamá que me pidió consejo, muchas personas se encuentran en estas situaciones. Es muy común que esto suceda y más cuanto mayor es el número de hijos. Intentar que el monstruo no sea tal es algo que se puede hacer a través de creencias como la que comentas tú. Pero lo importante es que el día que salga, no te juzgues, no te sientas culpable y que cuanto antes lo detectes, antes lo podrás controlar.

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