Hoy no es un día cualquiera

15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.

Éste es el punto decimoquinto de un “Manifiesto para niñas” que me he encontrado por la red. En él he podido leer también que no somos princesas, que no existen los príncipes azules, que podemos trepar a los árboles sin ser “chicazos”…

Estoy trabajando en la primera sesión del tercer curso de la escuela de padres y madres a la que he titulado “¿Qué es lo importante para mí en la educación?”. He decidido trabajar el tema de las prioridades porque voy observando que vivimos desbordad@s, en general en esta sociedad, y especialmente quienes tienen hij@s.

Tenemos muchas exigencias que cumplir cada día: tener un trabajo, y si puede ser de éxito, mejor; tener una pareja, tener familia, vivir en un casa (que esté limpia, ordenada, que huela bien y para pasar la prueba del algodón en cualquier momento), tener vida social (tomar algo con amig@s, hacer alguna cena de vez en cuando), tener tiempo de ocio (aunque sea a matacaballo, yendo de un sitio para otro, con prisas y sin disfrutar de la película del cine); si tienes hij@s ser una buena madre o padre, que les dedique el tiempo y la paciencia oportuna, les cocine comida rica, los lleve como un pincel, sanos y además los lleve a las extraescolares, partidos de fútbol, les haga el disfraz de la obra de teatro… Y, por último, pero no menos importante, lo referente al punto 15, que se puede extrapolar perfectamente a los músculos en los hombres: tenemos que ser atractiv@s.

Casi nada, ¿no?

Puede parecerte normal, pero tratar de cumplir todas estas exigencias, ¡es una locura! Y lo más llamativo de todo, es que seguro que las cumples casi todas. ¿Te habías dado cuenta? ¿Valoras cada día todo eso que logras? Si logras tantas cosas, ¿te sientes lo suficientemente bien?

¿Sí? ¿O no? Puesto que nos lleva tanto esfuerzo, que nos lo lleva, deberíamos sentirnos genial, ¿no? Pero esto no suele ser lo habitual. Al menos a mí, no me pasa. Y eso que no tengo hijos a los que dedicar ese mogollón de energía que requieren.

¿Y por qué a pesar de esforzarnos tanto en el día a día no nos sentimos súper bien? Yo creo básicamente que es una cuestión de prioridades y exigencias.

Todo no puede ser una prioridad, no entra dentro de la definición, hay que escoger. Porque, quien mucho abarca, poco aprieta y se queda en el camino. Cuando la exigencia de lo que queremos conseguir en el día a día se convierte en algo más importante que la satisfacción de conseguirlo, estamos haciendo algo mal. Porque no lo estamos disfrutando.

Por eso es importante revisar nuestras prioridades, no vaya a ser que sean impuestas y no escogidas, y no nos hayamos dado cuenta.

Si esto lo aplico a la educación de l@s hij@s, pasa lo mismo: ¿qué es lo importante para ti? Que saquen buenas notas, que su cuarto esté ordenado, que lleve todo el material necesario siempre al colegio, que tenga buenos amigos, que sea buen deportista, que sea obediente, que sea cariños@, que sea amable y educad@, que no pegue a los demás, que esté quiet@ y tranquil@, que haga caso a la primera, que no tenga rabietas, que se lo pase bien en el parque… Todo tampoco va a poder ser. Primero, porque es imposible y segundo porque estar pendiente de que cumpla con todo eso te va a cansar un montón y va a deteriorar la relación con tu hij@ de tanto pedirle, de reprenderle tanto, de gritar su nombre tantas veces, de no poder dejarle de seguir con la mirada para ver qué hace… Eso no es bueno para ti, ni para tu hij@. Porque te cansas. Porque estás agotad@. Porque te hartas. Porque estás saturad@. Porque solo quieres que te dejen un rato tranquil@. Porque estás convirtiendo un tiempo que ya no volverá, en algo que deseas que se pase pronto. Y luego lo lamentarás.

Para estar disfrutar de la vida, hay que vivir en el aquí y en el ahora, aceptando lo que no está bien y aprovechando lo que sí. Este momento en el que estás ahora, no volverá, así que disfrútalo y así no lo mirarás en el futuro con nostalgia.

Y, si tienes hij@s, sobre todo, haz de este momento de vuestras vidas, una vivencia feliz para amb@s, porque al final, lo que nos parece tan importante no lo es tanto, y viceversa.

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