¿Era esto lo que esperabas sobre ser madre?

Ayer, día de la madre, las redes sociales se llenaban de felicitaciones, fotos, reconocimientos y agradecimientos. Pero todos los días no son así.

Felicítate tú cada día.

Felicítate tú cada día.

¿Era esto lo que esperabas sobre ser madre? ¿No iba a ser todo maravilloso? ¿Cómo es que hay que dar tanto sin esperar nada a cambio? ¿A veces te dan ganas de pedir la hoja de reclamaciones de la vida por su publicidad engañosa? Por tu cansancio, por tus frustraciones, por tu infinita pero, aparentemente, insuficiente paciencia, por la culpa que sientes, por comportarte como no quieres muchas veces, por sentir que se te hace grande esto de ser madre… No pasa nada si la respuesta es que sí. Porque esto se lo escucho a muchas. Nadie te habla de la parte oscura de la maternidad, física, psicológica y social.

No es tan fácil...

No es tan fácil…

Afortunadamente, cada vez hay menos tabú sobre estas sombras y ello genera que se lance un rayo de luz y sea más llevadero. ¿Soy la única a la que se hace cuesta arriba la maternidad? ¿Nadie más que yo ha tenido depresión post parto? ¿Sólo yo me siento culpable por querer estar un rato para mí sin mis hijos? ¿Nadie más ha tenido un miedo terrible a no saber cuidar bien a su bebé? ¿Sólo yo me siento fatal cuando la maestra me dice que mi hijo se porta muy mal?

Se va desmitificando a la madre perfecta.

Se va desmitificando a la madre perfecta.

No eres la única que tiene estos momentos de flaqueza, aunque casi todas lo sufren en silencio. Porque da mucho miedo equivocarse. Te voy a dar dos noticias: una es que te vas a equivocar, no lo puedes evitar. La otra, es que equivocarse no es malo, es inherente a la vida y al aprendizaje. Cuanto más te equivoques, más aprenderás.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Y cuando eso suceda, trátate bien. Quiérete mucho. Compréndete. Consuélate. Achúchate. Porque si no lo haces, ni la manualidad de tu peque tal día como ayer, ni un ramo de flores, ni un pase para un spa, te harán sentir bien. Y si no te sientes bien, es mucho más difícil que lo hagas bien. Porque, además, ¡para tus hij@s eres la leche!

Lo estás haciendo lo mejor que sabes, lo estás haciendo genial, cada día lo haces mejor y ese es el reconocimiento que te debes dar. La culpa no sirve para aprender, no te castigues por equivocarte, eso está obsoleto.

Sólo el amor y la comprensión hacia ti harán que te sientas mejor y seas mejor madre cada día.

Quizá no era esto lo que esperabas, pero tampoco esperabas otras cosas maravillosas que sí suceden. Agárrate a ellas, porque son las que van a compensártelo todo. Da la importancia justa a las cosas y disfruta, siempre serás madre, pero este tiempo mientras son pequeñ@s no volverá.

 

Hoy no es un día cualquiera

15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.

Éste es el punto decimoquinto de un “Manifiesto para niñas” que me he encontrado por la red. En él he podido leer también que no somos princesas, que no existen los príncipes azules, que podemos trepar a los árboles sin ser “chicazos”…

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