¿Por qué nos cuesta tanto la educación afectivo sexual?

La educación afectivo sexual es muy importante para un adecuado desarrollo de l@s niñ@s pero supone un gran problema para los padres y las madres.

Es importante porque somos seres afectivos y sexuales. Lo es también porque estamos rodead@s de afectividad y de sexualidad. En los anuncios publicitarios, en las películas, en las canciones, en las series, en las paradas de autobús, hay sexualidad. Que no hablemos de ella no significa que l@s niñ@s no se estén educando en ese tema.

De hecho, ése es un poco el problema. Todo lo que no estamos haciendo nosotr@s con l@s niñ@s lo están haciendo los medios de comunicación. Por ejemplo, si solo vemos series o películas en las que las parejas que las protagonizan son heterosexuales, les estamos transmitiendo que lo válido y “normal” es ser heterosexual. Y esto es una forma de educación afectivo sexual.

Creo que este es el primer paso. Ser conscientes de que lo que no hagamos nosotr@s, lo están haciendo otr@s. El siguiente paso sería preguntarnos si lo que esos otr@s están enseñando a nuestr@s hij@s es lo que queremos o no.

¿Y qué queremos que nuestr@s hij@s sepan sobre ese tema? ¿Qué sabemos nosotr@s? ¿Sabemos qué es la educación afectivo sexual?

No es invitar a l@s niñ@s a empezar precozmente a tener interés por el sexo ni a que lo practiquen ni a que se masturben. Puede que ése sea el miedo que tenemos cuando nos planteamos este tema. De hecho, creer esto habla de nuestra pobre educación afectivo sexual.

Lo que no es la educación afectivo sexual.

Es darles información sobre temas que están constantemente a su alrededor. Ven darse besos a la gente, ven escenas en películas en las que aparece sexo implícito (o no), cantan canciones en las que hablan de afectividad y sexo. No hablar de ello es mirar hacia otro lado de forma muy forzada, aunque para nosotr@s sea lo más normal.

No es alentarles a que sean homosexuales o bisexuales. Es hablarles de que existen esas opciones, que deben respetarlas y aceptarlas en el caso de que sientan atracciones sexual por personas que sean de su mismo sexo.

La información nunca es mal si está bien elaborada, si se da de forma oportuna. Es la desinformación la que genera ideas en sus cabezas muy confusas. Y cuando nuestras ideas son confusas es más fácil que nuestros actos sean torpes. Además, ya sabéis que con esos dispositivos que están tan a mano de l@s peques, cualquier duda que tengan, la ponen en Google y obtienen información.

Esta campaña publicitaria me ha parecido muy interesante:

El problema es que cuando pones la palabra “sexo” no te sale precisamente el programa de “La vida es así” en el que pedagógicamente explican cómo es eso. Sino que lo que se encuentran son páginas web sobre pornografía que les da un información sobre el sexo muy parcial y sesgada.

Aprender sobre sexo a través de estas páginas es como informarte sobre qué es la vida viendo ciencia ficción.

Os animo a abrir vuestra mente sobre este tema, a leer más, a hablar más, a aprender más sobre vuestra sexualidad y de esa manera podréis tratar el tema con mayor naturalidad con vuestr@s hij@s. Eso sí, no esperéis a la adolescencia para hacer, si podéis empezar cuando son peques, mejor.

Un buen planteamiento, para sacudirnos las expectativas de encima.

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