¿Que hacer si es tu jefe quien te quita las ganas de ir a trabajar?

Parece ser que tener problemas personales con el jefe es la primera causa de abandono de un trabajo estable. Interesante…

Puede ser…

Cuando hablamos de jefe, hablamos de autoridad e inevitablemente de ego. El ego no es la autoestima, el ego es todo lo contrario, se construye a través de la falta de amor y va exigiendo por la vida a quienes se topan con él que le den todo lo que no se da. La soberbia, la pedantería, el egoísmo, el victimismo, la necesidad de agradar o de ser reconocido son algunos de los componentes del ego.

Mezclar autoridad y ego tiene malos resultados.

Mezclar autoridad y ego tiene malos resultados.

El ego choca mucho con la autoridad. Primero, porque cuando uno es jefe, puede tender a actuar a través de su ego, utilizando su autoridad para su beneficio personal. Y no me refiero a que salga ganando en cosas tangibles como salir antes del trabajo o ganar más dinero. Sino a aspectos personales como tener la razón, quedar por encima, no dejar que sus subordinados se expresen… No digo que esto le pase a todos los jefes, pero es una realidad que el poder revela en nosotros facetas que sin tenerlo, nunca saldrían a la luz. Pone nuestra verdadera humildad a prueba.

Y segundo, porque si ya con cierta frecuencia nuestros egos chocan con los de nuestros iguales, imagínate con los de nuestros superiores. La diferencia entre unos choques y otros está en que con tus iguales te puedes expresar con cierta libertad y por lo menos puedes rebatirles o decirles lo que piensas, pero con tu jefe, desafortunadamente, eso no puedes hacerlo.

Yo he tenido unos cuantos jefes. He tenidos de los dos tipos: los que no utilizaban su ego para dirigirme y los que sí. Con los primeros, ningún problema. Con los segundos… mi ego se triplicaba (por lo menos).

Al principio no era consciente de ello, veía injusticias por todos sitios y se me hacía insoportable. Además, el primer impulso era tratar de cambiar algo, enfrentar a mis superiores con sus errores, con la pretensión de quedar yo por encima. O sea, mi ego.

Me costó darme cuenta de que veía en otros mis propios defectos, quizá agrandados, pero eran espejos para mí. Tenía la oportunidad de darme cuenta de las partes de mí que no aceptaba ya que viéndolas en los otros, me enervaban. Y me costó bastante. Quebraderos de cabeza, luchas internas y externas, enfrentamientos incluso malestar físico.

Los demás son espejos que nos revelan nuestros defectos.

Los demás son espejos que nos revelan nuestros defectos.

Luego llegó la aceptación: de que nada iba a cambiar, de mis defectos, de mi necesidad de imponerme, de mi necesidad de aprobación… Empecé a ver todo lo positivo de ese trabajo y dejé de amargarme, no sin antes tomar la decisión de cambiar de trabajo. También decidí que el tiempo que estuviera, intentaría que fuera lo mejor posible y empecé a buscar hasta que encontré otra cosa y me fui.

La aceptación es un gran paso para comenzar el cambio.

La aceptación es un gran paso para comenzar el cambio.

Pero personas con autoridad que usan su ego para mandar, me las sigo encontrando y sigo aprendiendo mucho sobre lo que no me gusta en mí (¡aunque de primeras me fastidia un montón!). Inevitablemente, un jefe es una parte muy importante del trabajo, los hay de muchos tipos, pero está claro que pueden influir muy positiva o negativamente en el desempeño de tus tareas profesionales.

¿Que hacer para no tomar una decisión precipitada si es tu jefe quien te quita las ganas de ir a trabajar?

  • Haz una lista de las cosas que te molestan de tu relación con tu jefe y trata de diferenciar entre las que son de peso o no. Para ello vas a tener que ser honest@ y separar lo importante de lo que no. Hay muchas cosas que nos molestan de los otros pero debemos aprender a relativizarlas.
  • Haz una lista con lo positivo y negativo de tu trabajo actual y compáralas.
  • Piensa si realmente tu relación con tu jefe te está suponiendo que no puedas llevar a cabo adecuadamente tu trabajo o es algo que está más en tu mente.
  • Otórgale a tu jefe la autoridad justa: es tu jefe pero puedes opinar diferente a él, no está por encima del bien y del mal para juzgarte, no pasa nada si algún comentario personal le molesta…
  • Tratar de comprender el porqué de su comportamiento también te puede ayudar a no tomarte las cosas de forma tan personal, aunque no significa que justifiques sus comportamientos hacia ti. Aquí de dejo este vídeo, como ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=HgLjXRQ9ZZY

Espero que te sea útil este post, pero si te has quedado con alguna duda, ¡pregunta!

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