¿Ya estamos a 21 de julio…?

¡Uf! Un montón de días sin escribir ni un post en el blog, sin mandar la newsletter… ¡Casi un mes!

No sé cómo llevaréis vosotr@s el verano, pero lo que es yo, que además estoy con el campus de verano por las mañanas, me está costando un montón organizar mi nueva rutina. La verdad es que durante el curso, al llevar unos horarios flexibles, tengo menos problema para organizarme. Gestionar el tiempo en verano me está costando…

Y es verano. Aquí en Ansó no dura mucho y quiero aprovecharlo, a pesar de no tener apenas vacaciones.

¿Y cómo se hace eso? Pues priorizando… Para mí el verano tiene de diferente con respecto al resto del año varias cosas: el buen tiempo y la gente que viene a pasar aquí sus vacaciones y con quienes quiero estar. Claro que podría aprovechar para sacar más trabajo, elaborar ebooks y esas cosas, pero con lo que me gusta el verano, no quiero que se me pase sin darme cuenta.

No sé si a vosotr@s os pasa lo mismo… Creo que en general tenemos la sensación de que el tiempo se nos pasa volando y eso es porque pensamos mucho en el pasado y en el futuro, en lo que pasó, en lo que tenemos que hacer… El control y la culpa se apoderan de nuestra mente y no le dejamos al cuerpo disfrutar lo que estamos viviendo.

El presente es un regalo.

El presente es un regalo.

Para no arrepentirnos de no haber tenido un verano a nuestro gusto, para echar menos de menos las cosas que se hacen en esta época, lo mejor es hacerlas. Buscar tiempo para ello, priorizarlas, aunque luego pienses que no son tan importantes. Hazlas y el simple hecho de llevarlas a cabo te dará la sensación de satisfacción. Incluso aunque no te gusten después de haberlas hecho, aunque te hayan decepcionado, no tendrás la sensación de arrepentirte de no haberlas hecho.

Hazte una lista con todo lo que querrías hacer en verano, que sólo se puede hacer ahora. No juzgues tus apetencias, no pienses que son chorradas o que no son para tanto. Si las quieres hacer, hazlas.

Prográmate cuándo quieres hacerlas. Algunas, como los viajes, pueden ser más ambiciosas y costarte más, pero otras pueden ser muy fáciles.

Si no se te ocurren, piensa en lo que te encantaba hacer de pequeñ@ en verano. Comidas, paseos, la ropa que te gustaba ponerte… A mí por ejemplo, me encanta el olor a tortilla francesa a la hora de la cena cuando paseo por Ansó, es un recuerdo muy agradable que tengo de cuando era pequeña. Pues hacerme un día una tortilla y comérmela en un bocadillo en el banco de fuera de mi casa, sé que me hará revivir esos momentos. Echar una partida de cartas un tarde de tormenta, merendar en el río torta con nocilla, sentarme en el banco con las vecinas que me vieron crecer a no hacer nada, hacer mucha vida en la calle, cenar un día bajo la luna llena, acampar, hacer guerra de agua…

A mí jugar a cartas en verano es una cosa que me encantaba...

A mí jugar a cartas en verano es una cosa que me encantaba…

Según vayas tachando cosas de la lista probablemente se te ocurran más, y mientras puedas, ¡hazlas! Te sentirás genial.

Me gusta esta hoja de deberes para el verano que manda un maestro a sus alumnos… Creo que es perfecta también para los adultos…

¿Os inspira algo?

¿Os inspira algo?

Yo me voy a poner con esto ahora mismo, ¡ya me contaréis cómo os va!

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