Al menos si eso significa hacer con ellas lo que le dé la gana.
Si quieres hij@s agradecid@s, enséñales a tratar bien las cosas.
Es muy probable que se las hayas comprado tú o que se las hayan regalado. Incluso puede tener algunas que se haya comprado por sí mism@ (con propinas que le hayan dado otras personas).
Ropa, juguetes, libros, consolas, mochilas, estuches, pinturas…
Su cuarto, su bici, su albornoz, sus gafas.
Hay que enseñarles a cuidar de sus cosas, a ser responsables.
Pero también tenemos derecho a decirles lo que deben hacer con sus cosas, por mucho que sean “suyas”. Es más, es parte de su educación y debemos hacerlo.
Desarrollar un clima democrático en la familia es lo mejor que se puede hacer. Pero hay veces que pueden darse situaciones en las que no funciona (como todo en educación) y hay que actuar de forma tajante.
Es importante creerse esto, porque si no en el momento flaquearemos. Ell@s en su intento de desafiarte pueden salir victorios@s y eso no es recomendable.
Cuando una madre en la piscina le dice a su hijo de 6 años que le preste su albornoz a su hermana que se lo ha dejado en casa y éste se niega, ¿qué hacer?
En este caso es una cuestión de practicidad y, a parte de que hace falta que se lo deje, debe aprender a compartir y más con una hermana. Como siempre digo, hacerlo todo de manera democrática es la clave. Pero si después de explicarle por qué, aún no accede, se actúa sin su “visto bueno”.

Se aprende a compartir cuando realmente es necesario y significativo.
Cuando a tu hija le han hecho un regalo que no le gusta y lo desprecia, ¿qué hacer?
Puede que no le guste el regalo, pero debe aprender a apreciar que alguien ha pensado en ella, ha invertido un tiempo de su día en comprarle algo, se ha gastado el dinero y ha intentado acertar. No debe contar solamente el regalo material, sino la intención y e gesto.
Cuando tu hijo te dice que no entres en su cuarto, ¿qué hacer?
¿Su cuarto? ¿Acaso paga parte de la hipoteca o el alquiler? Una cosa es que respetes su privacidad mientras haya cierta armonía en la relación, en la vida familiar, en la vida escolar… Pero si por alguna razón quieres supervisar el orden, la limpieza o cualquier otra cosa, tienes todo el permiso del mundo para entrar.

Puedes hacer esto sin problema.
Cuando le dices a tu hija de 16 años que le requisas el móvil (que le has comprado y del que pagas religiosamente las facturas) no te lo quiere dar, ¿qué hacer? Lo mejor es llegar a un entendimiento y que acceda voluntariamente a dártelo (si has puesto unas normas del uso del móvil previamente a que lo tuviera, te va a facilitar la tarea). Si no te lo quiere dar, ni lo puedes recuperar, siempre puedes darlo de baja en la compañía de telefonía.

Tú mandas sobre cómo usen sus pertenencias.
Tú mandas en muchas ocasiones, y éstas son un ejemplo. Creételo.



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Como siempre superútil!