¿Me ha servido estar agradeciendo 21 días los problemas que no tengo?

Hace unas semanas comencé el reto “Agradecer los problemas que no tengo”. Le llamé reto por ponerle un nombre, pero simplemente fue hacer tres agradecimientos diarios sobre problemas que no había tenido.

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Lo hice durante 21 días, que se supone que es el tiempo que se tarda en establecer un hábito.

El caso es que yo de normal ya hago esto, con lo cual no es que sea muy fiable el resultado. Es decir, ya tengo fijado ese hábito, como el de agradecer las cosas buenas que me pasan o valorar mis logros.

Son tres tipos de hábitos que favorecen bastante la felicidad, el buen ánimo y la alegría. Vamos, que añades un poco de buen rollo a tu día a día.

¿Y por qué decidí hacerlo? Pues porque me pareció una forma cercana de ejemplificar este tipo de cosas. Crear un patrón de pensamiento de este tipo, para contrarrestar cuando estás mal y piensas “Jo, qué bien estaba cuando estaba bien”.

Por ejemplo, estás tomándote unos vinos y unas tapas con los colegas y pensar, “Qué bien que ahora no tengo que irme a trabajar”. Y te sientan los vinos el doble de bien. O despertarte un domingo con malestar y agradecer que te puedes quedar todo el día en casa porque no tienes obligaciones de otro tipo. ¡Eso es una suerte! Pero si lo dejamos pasar como algo normal, ya no lo valoramos.

Pues bien, os voy a contar un poco mi experiencia.

  • He perdido bastante la vergüenza a hacer y salir en los vídeos.
  • Me lo he pasado bastante bien.
  • Como cada día tenía que pensar en los tres problemas que iba a agradecer no tener, durante bastantes momentos al día me daba cuenta de lo poco problemática que era mi vida y eso me subía mucho la moral.
  • Me he dado cuenta de que a pesar de superar algunas vergüenzas, otras me han podido. Es decir, que podría haber contado muchas más cosas negativas que no me pasaban pero me daba vergüenza. Porque implicaba a otras personas, porque eran cosas de salud o íntimas que me quería guardar para mí. Pero seguro que hubiera enriquecido mucho el contenido de los vídeos, ya que al final se ceñía a cosas parecidas.
  • Poco a poco la gente me ha ido diciendo que me veía, que le gustaba lo que contaba e incluso que algún día también lo han llevado a cabo. ¡Eso es lo más importante para mí!
  • Por otro lado, otras personas me han comentado que no les parecía buena idea ponerse a pensar en problemas, a pesar de que no los tuvieran. ¡No todo sirve para todo el mundo! Hasta yo algún día he pensado “no voy a nombrar tal cosa, no vaya a ser que suceda”.

Así que en genera el balance es positivo. Me lo he pasado bien y ha habido gente a quienes les ha servido. A partir de ahora, haré más cosas de este tipo.

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