¿Nos quejamos porque l@s crí@s tienen muchos deberes o porque nos toca hacerlos a nosotr@s?

Cuando vi el anuncio de Ikea, antes de que empezara el revuelo de los deberes, me hizo gracia. Pero ahora ya no. Qué bien saben estos publicistas sacarle partido a las realidades sociales. Lo malo es que la manipulación está servida, y perdemos el sentido común.

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