¿Nos quejamos porque l@s crí@s tienen muchos deberes o porque nos toca hacerlos a nosotr@s?

Cuando vi el anuncio de Ikea, antes de que empezara el revuelo de los deberes, me hizo gracia. Pero ahora ya no. Qué bien saben estos publicistas sacarle partido a las realidades sociales. Lo malo es que la manipulación está servida, y perdemos el sentido común.

Desde mi punto de vista, mis argumentos para este debate:

¿Por qué deberes sí?

  • Porque haciendo repeticiones de algo que se ha aprendido en la escuela, es decir, practicándolo se afianzan más los conocimientos (cuentas, análisis sintácticos, ecuaciones, gramática inglesa…).
  • Sí, si van a suponer una cantidad de tiempo razonable.
  • Sí, si son exclusivamente responsabilidad de l@s alumn@s y no de los padres y madres.

¿Por qué deberes no?

  • No hasta antes de una determinada edad.
  • No, cuando el niño llega a casa y no tiene ni idea de cómo hacerlos porque en clase no ha entendido la materia.
  • No, si van a ser muchos.

Los padres protestan… Una vez más. Y no es que esté de parte de los maestros. Pero es que me parece el colmo de la sobreprotección hacia l@s hij@s. Si por lo menos la huelga la hubieran propuesto l@s alumn@s… Más bien, deberían ser los padres quienes se pusieran en huelga ante sus hij@s y no sólo de deberes, sino de hacerles todo.

Con estos mensajes cada vez se cierra más el diálogo familia escuela.

Con estos mensajes cada vez se cierra más el diálogo familia escuela.

¿Nos quejamos porque l@s crí@s tienen muchos deberes o porque nos toca hacerlos a nosotr@s?

Seguro que hay casos en los que hay demasiada tarea para la tarde, segurísimo. Pero seguro que también hay casos en los que estamos educando a niñ@s tan indefensos y dependientes que se ven incapaces de hacerse cargo de su tarea y por inercia los padres toman una responsabilidad que no es suya.

Creo que esta huelga es un síntoma más de hiperpaternidad. Aquí el pie de foto de una publicación del ABC: “Arancha Ventura, una de las madres que ha respaldado el llamamiento de Ceapa, no hará deberes con sus hijos este fin de semana”.

He aquí la cuestión. Los deberes son de l@s niñ@s, no de los padres. Siendo así, que no los haga ni este ni ninguno nunca más.

Esta idílica imagen nos está confundiendo en la tarea de educar.

Esta idílica imagen nos está confundiendo en la tarea de educar.

Además, se argumenta que si los adultos nos negamos a que nos manden trabajo para casa, con los niños debería ser lo mismo. Pero qué manía de de equiparar a niños y a adultos. Volvemos a perder el norte.

¿Qué mensaje reciben ell@s? Que son el centro de nuestras vidas, que todo gira en torno a ell@s, que son intocables, que no deben esforzarse y que nosotr€s estaremos allí siempre para defenderl@s. Estamos construyendo pequeños narcisos que luego serán adultos desgraciados.

Y una vez que quede esto claro, podemos continuar el debate. Pero no por si son cómodos los deberes para los padres y madres, sino si son efectivos para el aprendizaje de l@s hij@s.

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8 comentarios

  1. Hola, Pilar!
    Un tema muy controvertido el de deberes sí o no.
    Yo estoy a favor de deberes sí pero adecuados a la edad de los niños. No me opongo a los deberes del todo porque poco a poco nuestros hijos tendrán que adquirir unos hábitos de estudio para cuando tengan la necesidad de estudiar más horas.
    De hecho muchos de alumnos que fracasan académicamente lo hacen por falta de hábitos de estudio. No tienen problemas emocionales. Ni viven en situación de riesgo. Son alumnos que hacen lo que quieren en casa.
    Los deberes ayudan a adquirir ese hábito y a profundizar sus aprendizajes. Quizá lo que hay que discutir es qué tipo de deberes queremos. Que no siempre sean en papel. ¿Por qué los deberes no pueden ser también pedir la opinión de los padres sobre algún tema? , que pregunten en casa en qué casos les sirve saber sumar, etc.

    ¡Un saludo!

  2. Una escuela mediocre, como es la escuela en España no puede ocupar tooodo el día de nuestros hijos; digo yo que los padres tendremos que dedicar tiempo a reducir el impacto negativo de una escuela que no enseña música, qu no enseña arte, que apenas enseña deporte, que enseña muy mal el idioma extranjero; una escuela que quita las ganas de leer…por favor; dejenme la tarde con mis hijos a ver si puedo enmendar algo de esto aunque sea a base de extraescolares de calidad.

    • Creo que con la huelga no se va a cambiar el sistema, sino que se va a dificultar al maestro, la pieza más directa sobre la que va a recaer la consecuencia, su labor. Si el problema es el sistema, tratemos de cambiarlo como debe ser, no en el último eslabón de la cadena. Los maestros tienen que cumplir con programaciones que no han escogido, se ven sometidos a evaluaciones que no han elegido y muchos intentan hacer además muchas más cosas. Hace menos de dos semanas di una sesión de formación a maestros sobre educación emocional. Un grupo comprometido que estaba de acuerdo con que el sistema se carga muchas veces su entusiasmo a la hora de trabajar. Si pertenecen a un sistema que no les deja apenas libertad y en el otro lado se encuentran con padres y madres que se oponen a llevar a cabo las tareas que deciden porque son los profesionales de esta historia, es fácil que les venza el desánimo. Creo que la clave está en el diálogo y el respeto y no en la oposición beligerante.

  3. Poner en duda que los padres defendamos los derechos de nuestros hijos, establecidos en la legislación vigente, como argumento a favor de los deberes revela claramente el punto de desconexión al que hemos llegado como adultos respecto a la infancia.
    Pues sí, los padres tenemos el derecho y el deber de procurar el bienestar de los hijos (LOMCE y Código Civil) y los niños tienen derecho al juego, el esparcimiento, a la participación en la vida cultural, a reunirse y expresar su opinión y ser escuchados…a mí me preocupa mucho más que cuando sean adultos decidan asumir cualquier imposición porque interiorizaron la “ley del más fuerte” cuando en su infancia tenían que someterse diariamente al capricho de adultos miopes a nivel emocional y educativo.

    • Dentro de procurar el bienestar de los hijos, también está asignarles obligaciones y responsabilidades. Parece que eso siempre se olvida. Por eso tantos padres y madres están saturados de sus obligaciones y dedicación a l@s hij@s. Hacer deberes razonables, adecuados a la edad y que puedan hacer por su cuenta no creo que les haga sumisos ante algo autoritario, porque no creo que ese tipo de deberes sean los adecuados. Sin embargo, creo que si se sienten siempre respaldados por todos sus derechos que sus propios padres defienden y están dispuestos a enfrentarse con una institución con la que deberían trabajar codo con codo como es la escuela, van a percibir el mensaje de que pueden hacer lo que les dé la gana con el beneplácito de las personas más importantes para ellos. Y ése es un flaco favor que les podemos hacer, porque sin obligaciones la responsabilidad y la autonomía es difícil que se desarrollen. Gracias por tu comentario.

  4. ¿Por qué deberes no? Porque el tiempo en mi casa lo organizo yo. Porque quiero aprovechar el tiempo con mi hija para enseñarle todo lo que la escuela no enseña: pensamiento crítico, exploración, cooperación, amor por el conocimiento, capacidad para relacionar información, para hacerse preguntas y para atreverse a explorar nuevas respuestas con argumentos. Porque los deberes cercenan esta posibilidad.

    • Hola Marta, gracias por tu comentario. Te planteo estas preguntas. ¿Ella quiere hacer los deberes? ¿Qué mensaje recibe tu hija cuando llevas a cabo la decisión de que no los haga? ¿Le explicas por qué llegará a clase con la tarea sin hacer? ¿Sabes cómo se sentirá? ¿No crees que puede ser necesaria esa tarea? ¿No entenderá así que sus padres y sus maestros están enfrentados? Y si es así, ¿a quién crees que será fiel?

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