Cuando tu hij@ se enfada contigo

El enfado es un conflicto típico en el ámbito de las relaciones sociales. Como todos los conflictos, es incómodo. Es lo que tienen los conflictos, que nos sacan de nuestra zona de confort. Quizá no son agradables, no, no lo son, a quién voy a engañar… Pero tampoco son dramas o catástrofes y, afrontarlos adecuadamente, puede hacernos crecer cada día.

El enfado forma parte de una reacción normal ante un "no".

El enfado forma parte de una reacción normal ante un “no”.

Existen diferentes maneras de comportarse ante los conflictos, grosso modo hay tres que se valoran desde la inteligencia emocional: el pasivo (que los evita), el agresivo (que los enfrenta con agresividad) y el asertivo que lo hace manteniendo la calma (gracias a que tiene muy claro sus derechos y los derechos de los otros).

La mayoría nos comportamos utilizando los dos primeros, el tercero hay que aprenderlo. A este padre parece que no se le ha dado mal.

Muchas veces, optamos por la pasividad, porque no queremos conflictos. Y cuanto más pasivos somos, más nos acostumbramos a ir cargándonos hasta que, de repente, un día explotamos, acabando comportándonos de manera agresiva.

Pero podemos entrenarnos en enfrentar conflictos. Y eso supone diferenciar el conflicto de lo personal (si no has leído el post que escribí a propósito de esto, te lo recomiendo). Más concretamente: cuando le vayas a decir que no a tu hij@ cuando te pide algo, parte de que probablemente no reaccione bien (lo más normal del mundo). Sea cual sea, no te lo tomes como algo que tú has provocado, sino como una consecuencia lógica de la frustración que está sintiendo.

Pero si crees que está sufriendo por tu culpa, le darás más...

Pero si crees que está sufriendo por tu culpa, le darás más…

Si crees que eres causante de su llanto, cederás.

Si entras en la culpabilidad cuando se enfada contigo, cederás.

Y además, le estarás enseñando a manipular a los demás a través de sus emociones. No significa que no te importe como se siente, debes incluso consolarle por lo mal que lo está pasando por no tener lo que quiere, pero si tienes clara la negativa que le has dado, debes mantenerte firme.

Cediendo, puedes provocar que se convierta en esto.

Cediendo, puedes provocar que se convierta en esto.

Y ese “no” debe ir acompañado de una explicación y debes asegurarte de que la ha entendido. Pero a partir de ahí, ya no tienes que seguir ni convenciéndole de porqué no, ni justificando tu decisión.

La insistencia que pueda surgir después, que por qué no, que él quiere, que hala por favor… puede estar perfectamente regulada en las normas. Si tu hij@ tiene la capacidad de insistir hasta que por aborrecimiento cedes, una de las normas puede ser que cada vez que insista, tendrá una consecuencia negativa, o al revés, cada vez que asuma que un no es un no sin insistencia, puede recibir una consecuencia positiva.

Agárrate a estas creencias que esta madre parece tener tan claras:

  • Es normal que mis hijos se enfaden conmigo cuando digo que no.
  • Los conflictos forman parte de la educación de mis hij@s.
  • Los conflictos no son malos.
  • Soy buena madre/buen padre aunque mi hij@ llore porque le he negado algo.
  • Amar a mis hij@s significa decirles que no cuando considero oportuno.
  • El bienestar de mi hij@ es más importante que su opinión sobre mí.

De esta manera, el conflicto que puede suponer tu “no”, puede ser gestionado de mejor manera y con mejores resultados.

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