Por tu amor, tu hij@ es capaz de vender su alma al mismo diablo

¿Lo sabías?

Pues resulta que es así.

El ser humano en sus primeros años de desarrollo necesita el afecto tanto o más que el alimento, el cobijo o el descanso.

Como ejemplo, tenemos el caso del experimento de Federico II de Prusia, que si no lo conocéis, os dejo aquí el enlace. Resumidamente se trata de niñ@s que no superaron los 3 años de edad porque no recibieron el trato afectuoso necesario para su desarrollo por parte de sus cuidadoras.

La teoría del apego habla de lo necesario que es el contacto no sólo físico sino verbal para el desarrollo de una adecuada salud mental. ¿No os parece curioso que la piel sea el órgano más grande del cuerpo humano? Quizás es para asegurar que de una manera u otra, el cuerpo va a sentir el contacto y calor humano que necesita para sobrevivir. Si quieres saber más sobre el apego, aquí te dejo esta herramienta.

¿Por qué es importante saber esto? Porque resulta que si lo sabemos, podremos entender muchos comportamientos de l@s niñ@s. Podremos interpretar sus actos con mayor conocimiento de los mismos y no nos quedaremos con una visión superficial de la realidad. Porque a veces creemos que hacen las cosas porque quieren, pero resulta que puede ser que las hagan porque saben que nos hacen felices. O porque saben que es lo que esperamos de ell@s. No os dejéis confundir.

L@s niñ@s perciben muy bien cuando se les quiere y cuando no. Se dan cuenta perfectamente de si reciben o no la aprobación de su padre y de su madre. Sienten si son queridos de forma incondicional y buscan la forma de agradar a sus mayores por encima de todo. Porque necesitan más el amor de sus progenitores que el oxígeno que respiran.

Vuestra felicidad les da la vida.

Todo esto lo hacen de forma inconsciente, por supuesto. No lo piensan, no elaboran un plan para conseguir la alabanza. Simplemente, sentir que hacen felices a papá y a mamá, les hace sentir tan bien, que buscan incesantemente esa sensación. Si no, fijaos en el vídeo a continuación. ¡Es alucinante!

¿Dónde quiero ir a parar con este argumento? Pues quiero que sepáis que no siempre lo que hacen lo hacen porque quieren de forma auténtica. No siempre les gusta lo que dicen que les gusta. Puede haber veces que solo por veros content@s o sentirse aprobad@s por vosotr@s, van a hacer lo que haga falta.

Y esto puede tener un efecto muy negativo. Si no tienen esta sana aprobación, empezarán a buscarla de manera desesperada, porque es vital. Y la buscarán en todas las personas adultas que se la puedan proporcionar. De la forma que sea, incluso aunque pueda perjudicarles. En su adolescencia, en su juventud o en su adultez, pueden acabar teniendo una crisis de identidad, porque se han pasado toda la vida tratando de agradar a l@s demás y se han olvidado de quiénes son. Y esa sensación es muy desagradable.

Conoce a tu hij@. Intenta no condicionarle. Vigila las expectativas que tengas sobre él o ella. Trata de aceptarl@ como es, con sus gustos, su forma de ser, sus defectos y limitaciones. Transmítele que le quieres aunque se porte mal. Con mucho amor incondicional y nada de chantaje emocional irás por buen camino.

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