¿Sabes jugar con tu hij@?

El otro día estuvimos trabajando el tema del juego y el tiempo libre de los niños en la escuela de madres y padres. La verdad es que fue una sesión muy interesante. Que los grupos se consoliden y se vaya avanzando año tras año da este tipo de frutos. Clases intensas, profundas y muy satisfactorias.

¿Juegas con tus hijos? ¿Con cuánta frecuencia? ¿Cómo juegas con ellos? ¿Te lo pasas bien?

El juego es el mundo del niño. Es su espacio. Es su contexto. Es su idioma. Y para poderte comunicar con ell@s, tienes que manejarte bien en él.

Pero hablarlo de verdad, no fingir. ¿Qué a qué me refiero exactamente? Pues a que hace muchos años tú también fuiste niñ@ y debes sacar esa parte para conectar de verdad con tu hij@.

Tú fuiste niñ@.

Tú fuiste niñ@.

Desde la teoría del análisis transaccional, la personalidad se compone de tres estados del yo: el niño, el padre y el adulto. Podemos manifestarnos a través de los tres estados y lo suyo es que lo hagamos de forma equilibrada.

En este caso me interesa hablar del niño. Tristemente, cuando nos hacemos mayores, en muchas ocasiones, nos olvidamos de éste. Por protección, por imposibilidad de mantener la coherencia entre los tres estados, por lo que sea…  Pero, ¿qué te diría el niño que fuiste si te lo encontraras?

Desde mi punto de vista y mi experiencia personal, es muy importante mantener al niño que fuimos “vivo”. Si habéis leído alguno de mis posts, ya lo habréis descubierto. A mí me costó mucho tiempo recuperar esa parte de mí. La oculté tanto que ni me reconocía en las fotos de cuando era pequeña. Pero la reconciliación era necesaria para sobrevivir.

Desde esta teoría solo disfrutamos de la vida si nuestro niño está implicado y disfruta, y solo disfruta si está bien atendido. Añado que la autoestima depende muchísimo de lo atendido que esté nuestro niño interior.

¿No te recuerdan muchísimo tu hij@s  a ti? ¿No te ves reflejad@ en ell@s? ¿No te enfrentan al niño que fuiste? Un hijo es lo más personal que se puede tener y es una gran ocasión para volver a conectar con el niño que fuiste. De hecho, si no lo haces, la conexión entre tus hij@s y tú, no será posible.

Jugar con ellos desde la igualdad, sin jerarquías, con espontaneidad, con iniciativa, sin superioridad, manchándote, poniéndote a su nivel. Si lo intentas, si te sueltas, descubrirás una nueva forma de comunicarte con ell@s y ell@s te verán como alguien más cercan@ y auténtic@.

Ponte en su lugar.

No juegues como adulto, no pongas tú las normas, transgrédelas si hace falta, haz trampas, no des ejemplo siempre, no te juzgues, no pienses que eres ridícul@, deja volar tu imaginación, deja de ser la adulta responsable, el padre serio, sácate un moco. Y no te preocupes. Hay un momento para cada cosa. Pueden aprender a diferenciar cuando se está jugando de cuando no. Por eso no van a aprender a sacarse mocos. No van a ser tramposos. No van a transgredir las normas. Porque todo se hace dentro del juego y se lo puedes explicar.

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Un comentario

  1. Me encanta el consejo. Dejarse llevar como cuando eras peque. Lo probaré y te contaré que tal.

    Gracias!

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