Todo lo que hago mal para no tolerar la frustración

Os propongo un ejercicio. A ver si detectáis todo lo que hago mal para no tolerar mi frustración.

¿Recibís clases de algo? Aeróbic, zumba, baile, instrumentos musicales, telas acrobáticas… Si es así, ¿qué tal lleváis seguir aprendiendo? ¿Surge la frustración en algún momento? Si es que sí, el post de hoy os interesa.

Yo empecé a tocar el chocalho en una batucada que hemos formado en Ansó. Nunca he sido muy diestra con los instrumentos, no estudié música hasta el instituto y la coordinación motriz no es lo mío. Pero ahí ando, me lo suelo pasar bien, más bailando que otra cosa.

Hace unos diez días hicimos un curso intensivo con un profe que venía de fuera. Nos estuvo observando, corrigiendo, ensañando nuevos ritmos y sugiriendo cambios.

Cada vez que vuelvo a ser alumna me retrotraigo a mi niñez. Quería hacerlo todo bien, no quería equivocarme bajo ningún concepto y lo que peor me sabía es que al resto les saliera algo y a mí no.

Vuelta a los años del cole.

Vuelta a los años del cole.

Quizás las demás cosas han perdido fuerza, pero ver como a los demás les sale con facilidad algo y a mí no… ¡me enfurece!

Esto también me pasaba en aeróbic, ¡coordinación motora, HORROR! La segunda clase estuve a punto de abandonar, me enfadé mucho con la monitora internamente porque iba introduciendo nuevos pasos más rápido de lo que yo era capaz de asimilar. Me pasaba como a la de este vídeo.

Y el resto, haciéndolo bien aparentemente sin esfuerzo. ¿Y yo porqué no puedo?

Esto a veces también pasa en el monte, cuando vamos de excursión en grupo. Me dejan sola. Y me cojo unos rebotes…

Ahora, a ver si detectas qué fallos he cometido a la hora de gestionar mi frustración. La solución, aquí debajo…

  • Pretender hacerlo todo bien mientras aprendemos es imposible. Sólo podemos hacer bien lo que ya dominamos, tras haberlo practicado, a no ser que tengamos un don, que puede ser, pero no es muy habitual.
  • Que al resto les salga bien, es sólo una interpretación de nuestra realidad, no muy acertada. En mi caso, es como si tuviera un filtro que solo me deja ver lo bien que le salen las cosas a los demás, sin darme cuenta de sus errores o sus dificultades.
A veces sólo de pensarlo, pasa...

A veces sólo de pensarlo, pasa…

  • Cada uno lleva su ritmo en el aprendizaje, no hay que compararse. Sobre todo cuando es algo que aprendes por disfrute. Si empiezo a compararme, me cargo lo divertido.
  • Quizá debo admitir que solo me gustan las cosas cuando me resultan fáciles. Eso me limita a aprender un número determinado de cosas y a no salir de mi zona de confort… Que no me enriquece mucho que digamos…
Aprender y zona de confort no son conceptos compatibles.

Aprender y zona de confort no son conceptos compatibles.

  • Cuando pienso que me enfado con la monitora, realmente el enfado es conmigo, por no respetar mi ritmo de aprendizaje, por pretender hacerlo todo bien desde el principio y ser mejor que nadie… ¿alguien dijo competitividad? Sí, ésa es una de mis características.
  • No sé lo que a los de mi alrededor les ha costado aprender a hacer lo que hacen como lo hacen, ¿por qué siempre pensar que los demás son más afortunadas que yo? Me suena esto a complejo de inferioridad…
Sólo nosotros nos vemos así.

Sólo nosotros nos vemos así.

  • “Me dejan sola”. Ya estamos otra vez con el victimismo… ¡Ay, pobrecita de mí! Cada uno lleva su ritmo y hay que disfrutar con las capacidades de cada uno… ¿Y los demás van todo el rato juntos? Vamos a quitarle un poco de dramatismo a estas cosas, porque además es algo que sólo pasa a veces, como bien digo.

¿Qué tal? ¿Las has sacado todas? ¿Alguna? No importa, si has aprendido algo… ¡es lo importante!

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