¿Por qué cambiar lo que somos?

Hace un tiempo una amiga me comentaba que le gustaría ser más extrovertida de lo que es y me preguntaba si eso se podía cambiar.
Mi respuesta fue otra pregunta. ¿Por qué ibas a hacerlo?


Entiendo que si esa introversión te impide acciones de tu vida diaria, quieras hacerlo. Pero, en el caso de que no… ¿Cuál puede ser la intención de cambiar algo de tu personalidad?

A veces pasa que queremos por ejemplo, cambiar aspectos de nuestro cuerpo porque no se adaptan al canon de belleza establecido. Puede ser que con la personalidad pasen cosas similares.

Los rasgos estéticos los vemos muy claramente: unas medidas “proporcionadas”, un peso determinado, unas formas definidas… Pero eso es solo un canon que ahora está de moda. En toda la historia esos cánones han ido cambiando. Y que sigan, por favor.

Sigo a esta chica en Instagram, se hace llamar Darth Bador y me gusta que muestre un cuerpo diferente al de los cánones de belleza.

¿Cuáles serían los cánones de personalidad actuales? A parte de la extroversión, me viene a la cabeza el ser una persona aventurera, segura de sí misma, a la que le gusten los retos, la lectura, que no vea realitys, culta, interesada por los tema de actualidad…

A mí por ejemplo no me gusta demasiado viajar, pero es algo que durante un tiempo veía raro. Está de moda que te guste viajar, a todo el mundo parece que le gusta. En las redes sociales todo el mundo suele mostrar los viajes que hace. Cuando a la gente se le preguntan sus gustos, uno de ellos suele ser viajar. Mucha gente suele decir que si le tocara la lotería viajaría sin para por todo el mundo.
Entonces, qué rara soy, ¿no? O qué poco guay…

Con el tiempo he conocido gente a la que tampoco le gusta demasiado. También he descubierto que aunque no me guste demasiado, cuando lo hago me sienta muy bien. Pero no significa que me encante. No creo que tenga la necesidad de cambiar eso de mi personalidad.

Un día, haciendo un taller sobre autoconocimiento, llevamos a cabo una actividad que consistía en hacer un collage que nos definiera. Mi consigna fue que todas las imágenes que encontraran l@s participantes que les gustaran o les llamaran la atención, las recortaran y las pegaran en su cartulina. Sin juzgarlas, sin tener que justificar por qué las habían puesto allí. Yo me puse a hacerlo también.

Hojeando las revistas vi un sudoku y últimamente me he aficionado a este pasatiempo. Me relaja y me entretiene. También vi el cuerpo de una chica bronceado. Y a mí me gusta mucho tomar el sol y ponerme morena. En ambos casos, cuando pensé en recortar esas imágenes y pegarlas en mi collage de presentación me asaltó una pregunta. ¿Esto va en consonancia con la imagen que quiero dar? Mmmm… Y descubrí que quería dar una imagen. ¿Pero, a quién? ¿A l@s alumn@s que estaban ahí conmigo? ¿O mí misma? ¿Quizá a tod@s?

Dime de qué presumes…

¿Por qué iba a negar que esas cosas me gustan? ¿Quizá no me gustan la imagen que dan de mí? ¿Es porque darían una imagen de mí mas simplona o vulgar de lo que quiero aparentar?

¿Qué hay de malo en tener gustos simples?

Me temo que sí. ¿Qué problema hay en ser esas cosas o en que me gusten? Creo que ninguno.

El problema está en que muchas veces no nos aceptamos como somos.

No es malo querer cambiar, en absoluto. Pero la clave está en saber responder a esta pregunta: ¿por qué quiero cambiar? ¿Para sentirme mejor o para parecerme más a lo socialmente aceptado? ¿Me sentiré mejor siendo de una manera diferente a la que soy? Cambiar para mejorar está bien, pero siempre que sea una mejora, no para huir de algo que no tienes aceptado en ti.

Si quieres saber cómo aprender a aceptarte siempre te puedes apuntar a alguno de mis cursos de alfabetización emocional.

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