Lo mejor de esta vida es que te quieran como eres

Al menos, a mí me lo parece. Con tus defectos, con tus taras y tus cosas a mejorar.

De adult@s igual es mucho pedir que esto suceda, aunque es lo ideal… Pero de niñ@s, esto alimenta el alma.

Es a lo que llamaríamos amor incondicional. No es la primera vez que hablo sobre este tema.

El otro día publiqué esta imagen en Instagram y ya no solo va de que los gustos sexuales vayan en un sentido o en otro. Rechazar en general algo de tu hij@, es muy dañino para su desarrollo emocional.

Puede que prefieras que a tu hijo le guste el fútbol. O que tu hija no sea tan escandalosa. Te puede molestar que le guste el rosa. Igual preferirías que tu hijo fuera más cariñoso o que no lo fuera tanto.

Puedes tener preferencias, es inevitable tener expectativas. Pero es importante  mantenerlas a raya. Con esto me refiero a que no podemos dejarnos llevar por ellas. ¿Y cómo se hace esto? Pues primero tomando conciencia de que las tenemos.

Es difícil no tener expectativas sobre la vida, porque tenemos la capacidad de anticipar el futuro, de imaginar. Pero cuando la expectativas se frustran, la emoción que viene después es la desilusión. Y l@s hij@s no quieren ver a papá ni a mamá desilusionados. Quieren verles felices, quieren estar bien con ell@s.

Van a hacer lo que sea por veros felices.

L@s niñ@s necesitan más el amor y la atención de sus progenitores que el aire que respiran. Emocionalmente eso es lo que más les alimenta. Y además de estos dos elementos, también necesitan sentirse aprobad@s, validad@s. Si para ello necesitan cambiar su comportamiento, lo harán. Y si tienen que vender su alma al diablo, también lo harán.

Esto no significa que tengas que aprobar cualquier comportamiento o que todo te parezca bien. Significa que respetes su forma de ser, sus gustos.

Es difícil, como siempre, poner el límite entre lo que supondría respetar su forma de ser y educarle. Para ello, lo que podemos hacer, es ver si esa conducta falta al respeto de l@s demás. Porque que a tu hij@ no le guste tanto el deporte como a ti, no es una falta de respeto, es una preferencia que tendrías tú.

Aunque puedes fomentar que haga deporte porque es bueno para su salud, no lo hagas a través de tu decepción o desilusión. Porque convencerle de los beneficios del deporte es una actitud respetuosa, pero conseguir que lo haga porque si no te va decepcionar, es chantaje. Es manipulación y eso no es nada respetuoso.

El ejemplo siempre es una gran opción.

Moldear a l@s niñ@s a base de retiradas de afecto, surte efecto rápidamente. Lo puedes conseguir, pero pagando un precio muy muy alto. Hacerlo es muy común, pues nos han educado a la mayoría de esta manera. No te sientas mal si ves que has utilizado esta técnica con tus hij@s, la culpa no vale para nada. Pero deja de hacerlo, no lo hagas más, o al menos inténtalo.

Y si no sabes cómo, siempre te puedes a puntar a alguna de mis escuelas de padres y madres.

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