¿Te gustaría tener unos padres como tú?

El discurso de Jesús Vidal en la ceremonia de los Goya me impactó.

“A mí sí me gustaría tener un hijo como yo porque tengo unos padres como vosotros” me parece una idea tan bonita, encierra tanto amor, tiene tanta ternura que me la apunté para escribir sobre ella.

Debe ser tan duro tener hij@s… Tantos momentos en los que te dan ganas de tirar la toalla en los que te cuestionas si merece la pena todo tu esfuerzo. Que recibir una frase de ese tipo debe desarmarte… Al menos a mí me lo parece.

Y a ti, ¿te gustaría tener unos padres como tú?

Tú que tienes hij@s, ¿te has planteado si tu comportamiento como padre es el que te gustaría? ¿Si la madre en la que te has convertido le molaría a la niña que fuiste?

Estas preguntas plantean un ejercicio de empatía potente. Y me viene a la cabeza este vídeo. Pero también este otro.

¿Qué tipo de padre quieres ser? ¿El que te dicen que tienes que ser o el que te hubiera gustado tener (agradeciendo y valorando lo presente)?

¿Cuál es tu ideal de madre? ¿La que marca la sociedad o lo que le hubiera gustado tener a tu niña interior?

Es muy difícil que ambas respuestas coincidan, puesto que lo que marcan las tendencias, las exigencias sociales no tiene mucho que ver con lo importante de verdad.

Tener un estatus. Darle a tu hij@ lo que no te dieron tus padres. Tener cierto nivel de vida. Poder darle la oportunidad de estudiar donde quiera. Ser capaz de darle opciones. Estimularle lo suficiente para que pueda escoger lo que realmente quiera ser en la vida. Que tenga lo que tú no tuviste. Evitar que sienta que es menos que los demás. Que no lo pase mal.

¿Te has planteado por qué quieres lo que quieres?

Probablemente todo esto sea muy importante para ti. Pero, ¿te has preguntado qué es lo importante para tus hij@s?

Que les quieras como son, que les respetes, que les des amor, que sean tu ideal de hij@, que les caigas bien, que les rías los chistes aunque sean malos. Quieren formar parte de tus personas favoritas. ¿Y sabes cómo comprueban todo esto? Contando el tiempo que pasas con ellos. Notando que aunque ven que hay aspectos en los que pueden mejorar, les transmites que está bien ser como son, que molan, que te gusta que sean ell@s mism@s. Percibiendo que les quieres incluso más cuando se equivocan, cuando meten la pata, cuando suspenden. Cuando sienten que no te decepcionan por no cumplir la expectativa que tú te habías montado en la cabeza sobre esa idea de ser padre o madre.

Tus hij@s no son tu tarjeta de visita, no te representan. Son seres individuales, no son tú. Sus éxitos son suyos, sus fracasos también.

Piensa en lo que hubieras necesitado de tus padres cuando eras pequeñ@, pero hazlo en profundidad. Piénsalo un rato, unos días. Ahí llegarás a lo verdaderamente importante. Y cuando lo tengas, intenta ser el padre o la madre que te hubiera gustado tener.

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