Comodidad, facilismo y hedonismo: términos contrarios a educar.

Hace un año y medio asistí a un curso sobre redes sociales. En él, hicieron hincapié en que tuviéramos claro el mensaje que queríamos trasmitir con nuestras publicaciones. Mi lema “Piensa bien y te sentirás mejor” me obligaba un poco a que la sensación a transmitir fuera “sentirse mejor”.

Cuando te embarcas en un proyecto, no sabes muy bien cómo va a evolucionar. Mi trabajo con padres y madres es ahora mismo lo que copa la mayor parte de mi actividad. Pero me encuentro con la dificultad de que “sentirse mejor” sea el mensaje a transmitir.

Y no me quejo en absoluto de mis alumn@s. Son gente comprometida, reflexiva y autocrítica. Aprendo muchísimo y estoy a gusto.

aprendoenseño

Pero es que educar, criar, exige unos esfuerzos que no van con esta sociedad ni con sentirse mejor a corto plazo. No está de moda. Nos han inculcado unas creencias relacionadas con el hedonismo y el facilismo que están muy lejos de empoderarnos para la difícil y cansada tarea de la educación. Y esas creencias, las hemos agarrado con fuerza, porque nos interesa. Una mentira agradable es muy fácil de creer.

Me viene a la cabeza el episodio de los Simpson en el que Homer abandera la frase “¿Es que eso no puede hacerlo otro?”. Pues no.

Y aquí, una declaración, una arenga, de una profesora que está harta del tipo de alumnado con el que tiene que lidiar todos los días. Ya es hora de que puedan quejarse.

También me parece interesante el mensaje de este profesor.

Pero claro, si algunos de los padres dicen que tener hijos es perder calidad de vida, entonces se entiende todo. Se cierra el círculo. Pero, ¿son conscientes de lo que transmiten a sus hijos con esa mentalidad? Me suena muy parecido al tema de las madres arrepentidas.

Es muy difícil educar hoy en día. Hay que cogerlo con muchas ganas. Los valores brillan por su ausencia en los medios de comunicación. ¿De qué sirve que Telecinco haga una campaña antibullying si una gran parte de su programación se basa en contenidos superficiales que transmiten unos antivalores basados en la superficialidad, la crítica y el no respeto?

Y esto no es de ahora, ya llevamos unas cuantas generaciones confundiendo la palabra esfuerzo con sufrimiento. Comparten algunas letras, pero no tienen nada que ver. ¿Habéis oído hablar de los Millenials? Pues aquí nos cuentan un poco lo que son.

Hoy estoy pesimista. Lo veo negro. Hoy no puedo hacer sentir mejor ni a mí misma. Y sé que hay una solución o incluso varias. Pero en este momento me encuentro cansada y con poco optimismo.

Y entiendo que la gente está agotada, que hay poco tiempo, que el estrés y las prisas  hacen que la tarea de educar sea más ardua si cabe. ¿Y por qué dejamos que toda esa vorágine mande en nuestra vida? ¿Por qué dejamos que nos canse tanto el trabajo y las exigencias externas que lo que queremos hacer en realidad? Porque lo importante es el tiempo que no nos queda. Tiempo para pasar con l@s hij@s, para estar, para ser, para no hacer nada. Llevo días hablando de esto.

Hijos delante del móvil, de la tele, de los videojuegos, no molestan en el momento, pero a largo plazo va a ser peor. Hijos cuidados por abuelos, están atendidos pero no sabes lo que están aprendiendo. Trabajar mucho para ganar dinero para gastar en un momento lo que nos ha supuesto mucho tiempo.

Hay que cambiar algo de esto y una parte considerable está en tus manos. Puedes cambiarlo.

Marcar como favorito enlace permanente.

3 comentarios

  1. Qué dificil. ¿Demasiados padres que no quisieron serlo tal vez? ¿algunos que cedieron a la presión familiar y ahora se dieron cuenta que no era lo que querían?. Tener hno sólo es esfuerzo físico si también emocional y eterna preocupación pues eres responsable completo de un ser vivo que tiene muchos retos por delante. Se suma a todo esto la desconexión con nuestros instintos y naturaleza. Le hacemos mucho caso a los que nos rodean (ojo no digo que no escuchemos consejos), estamos llenos de recetas de éxito (supermami, niños prodigio, estudiantes modelo, sobrevaloración de lo academico, etc.). Yo la pase muy mal con mi primera hija pues todos me hacían sentir que como primeriza lo iba a arruinar y las mujeres de mi entorno se creían con “el deber y derecho” de imponerme sus reglas, inclusive el pediatra, y profesoras, hasta que estallé y les cerré (literalmente) la puerta… respiré hondo y busqué sentir a mi cachorra (y cambié de pediatra y colegio obvio).
    Hoy por hoy, con tres hijos (la mayor en la universidad), no me arrepiento. Cada uno debe encontrar su fórmula, como bien dices afecto y límites en justa medida, sin violencia, sin cólera, haciéndoles saber cuál es mi deber y cuál es suyo y el por qué los límites son necesarios…a mi me ha funcionado un modelo más participativo …hemos tenido señores altibajos ..pero nos descubrimos como un equipo llamado “familia”…

  2. Pingback: L@s niñ@s necesitan saber que son lo más importante para sus padres

  3. Si, aqui te doy la razon.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.