Con una pregunta sabrás si tu hij@ se siente querid@ de forma incondicional

El amor incondicional es un tema que me da mucho que pensar, pero es que tiene mucho trasfondo.

Si quisiéramos describir qué es, diríamos que es querer de manera incondicional a alguien. Incondicional sería sin condiciones, pase lo que pase, haga lo que haga. Podéis leer otros artículos en los que hablo de este tema pinchando aquí y aquí.

Como pone en esta imagen que me ha inspirado a escribir este post, ya imaginamos que los padres y las madres no dejan de querer a sus hij@s por lo general (al menos cuando son pequeñ@s). Pero una cosas es quererles y otra demostrárselo.

En nuestra cultura el chantaje emocional es una herramienta importante en la educación de l@s hij@s (y aquí otro artículo en el que se diferencia lo que es chantaje y lo que no). Utilizamos nuestro afecto como consecuencia positiva o negativa de los comportamientos de l@s niñ@s. Si apruebas todo, te me como a besos. Si te portas mal, me enfado contigo.

Puede que no nos demos cuenta, pero muchas veces hacemos cosas de este tipo. Es normal hacerlas, puesto que cuando alguien cumple tus expectativas te sientes mejor hacia esa persona y al revés. Pero es importante que regulemos estas reacciones, puesto que ell@s van a sentir que a veces les quieres más y otras veces menos lo cual va a provocar que no se sientan querid@s de forma incondicional.

El amor incondicional es muy importante para el desarrollo de su autoestima. Para el auto trato que se den, para que aprendan a quererse a pesar de los errores, para que toleren mejor su frustración… En definitiva, para aspectos muy importantes de la salud mental.

Igual tú crees que quieres incondicionalmente e tu hij@, pero si le haces la pregunta “¿Sabes que te quiero igual aunque te portes mal?”, obtendrás la verdad.

Pero, hora la pregunta te la hago yo a ti: ¿Se lo dirías o prefieres que no quede claro? ¿O prefieres que piense que si se porta bien le vas a querer más?

Como he comentado en algún que otro artículo, puede ser que dé resultado. Puede que consigas que se porte mejor presionando de esa manera, pero pagando un precio muy alto: la búsqueda de la aprobación externa durante toda su vida. Una mala relación contigo, una autoestima basada en agradar a l@s demás…

Puede que creas que si siente que le vas a querer haga lo que haga, es como si le estuvieras dando permiso para hacer lo que le dé la gana. Posiblemente tengas la creencia de que eso sea malo. Pero no tiene por qué serlo. Si tu hij@ se siente querido de forma incondicional probablemente se comportará mejor. Eso le proporcionará seguridad y una persona segura suele comportarse mejor que una que no siente esa seguridad.

La maravilla de que te quieran como eres te puede liberar de esa maldita costumbre que desarrollamos con el tiempo de pretender gustar a todo el mundo. Si quieres que tu hij@ sea fiel a sí mism@ y que no se pierda en el amargo viaje de agradar a l@s demás, intenta transmitirle que esté bien ser así.

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