¿Cuánto influye en tu comportamiento lo que los demás esperan de ti?

¿Qué cosas no haces por miedo a cómo reaccionarían l@s demás?

Nuestra familia, amistades, compañer@s de trabajo, vecin@s, pueden estar teniendo una capacidad de decisión mayor del que nos gustaría en nuestras vidas. Puede que les estemos asignando mayor poder en nuestras elecciones del que querríamos.

Como ya he comentado alguna vez, a mí sí me importa lo que l@s demás opinen sobre mí. Aunque intento que no me afecte demasiado.

Muchas veces nos imaginamos lo que fulanito o menganito pensará sobre nosotr@s si hacemos o decimos algo. Creemos que la gente se escandalizaría si tomáramos determinada decisión. Nos parece que si hiciéramos no sé qué, se armaría un revuelo tremendo.

Pero muchas veces eso sucede en nuestra cabeza. Aunque no queramos admitirlo, hay un punto de egocentrismo en esa forma de pensar. Realmente  no somos tan importantes para el resto de la gente. No pasan tanto tiempo de su vida en pensar en nosotr@s o en criticar nuestros actos.

¿A quién le das protagonismo?

El escribir, damos protagonismo a quien queremos.

Y aunque sea así, todo se acaba pasando. Nada dura demasiado en este aspecto. Como se suele decir, “tal día hará un año”. Porque al final tod@s nos habituamos a los cambios o a las cosas que en un principio fueron superfuertes, noticiones o una bomba.

Parece que hasta ahora he estado hablando de cosas importantes, serias, como romper una relación o dejar un trabajo, pero hay cosas más ligeras que también se pueden ver influidas por darle demasiada importancia lo que los demás esperan de nosotr@s. Llevarle la contraria a alguien, teñirte el pelo de verde, ponerte una prenda de ropa “poco apropiada”… ¿Qué es lo apropiado? Muchas veces, lo apropiado reviste la obligación de hacer lo esperado, lo establecido, y volvemos al punto de partida.

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Que nos cueste pasar de lo que digan l@s demás es difícil, como casi todos los temas sobre los que escribo.  Es lógico por otro lado que nos cueste, ya que se nos ha educado sintiendo que lo importante es tener content@s a nuestr@s mayores, con lo cual, vamos buscando la aprobación de l@s demás (sobre todo de las personas que suponen algún tipo de autoridad) como si fuera nuestra más importante fuente amor. Si a la gente le parece bien lo que hago, me siento más querida y siento que valgo. Pero nuestra valía no puede depender de lo que l@s demás piensen. Debemos creer que nuestra valía es invariable, que somos valios@s al margen de lo que hagamos o de lo que l@s demás digan.

Guiarte en la vida por la aprobación externa es peligrosísimo, porque l@s demás son desagradecid@s, en el mejor sentido de la palabra. Van a ser igual de felices o de infelices, hagas lo que hagas. Sin embargo, tú no.

Yo pienso en el momento de mi muerte con cierta frecuencia y creo que ese momento, si estoy lúcida, será mucho más dulce si hago balance y casi no me he dejado cosas en el tintero por hacer. Creo que pensaré “he hecho todo lo que he podido”. Sin embargo, si las cosas importantes para mí no las he hecho por miedo, por no atreverme, por la posibilidad de fracasar o por lo que hubieran pensado de mí, será un momento duro y amargo. Arrepentirte de no haber sido tú en ese momento, cuando ya nada tiene arreglo, tiene que ser muy chungo. Y para evitar esa sensación, prefiero ir haciendo las cosas que quiero hacer desde ya.

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