Cuando descubren que los reyes son papá y mamá

Ahora que ya ha pasado todo y que los ánimos vuelven a equilibrarse, voy a escribir sobre el constructo de los reyes magos y todo lo que educacionalmente gira sobre él.

No es la primera vez que escribo sobre este tema. Genera polémicas, toca profundidades, provoca negaciones de todo tipo… Por eso tampoco abuso mucho de él. Pero hace poco, una persona hizo un comentario en uno de estos posts y me inspiró para profundizar un poquito más.

Yo solo quiero que tengáis unas relaciones más sanas con vuestr@s hij@s. No estoy en contra de nada porque sí, pero para que las relaciones sean sanas a veces hay remover nuestros cimientos culturales. Y eso puede escocer, pero si soplas, se pasa.

¿Qué pasa cuando l@s niñ@s se enteran de que los regalos que les hacen supuestamente los reyes, realmente son hechos por los padres y las madres?

Puede haber tantas reacciones como niñ@s. Cuando tú te enteraste, tendrías la tuya. Pero antes de creer que no te influyó a ti ni a tu relación con tu padre y con tu madre, date tiempo de recordar, de sentir. Hay muchas cosas que la mente consciente elimina por no sentir dolor. Pero en el inconsciente que grabado absolutamente todo.

Puedes creer que a tus hij@s no les ha influido enterarse o esperas que no les afecte negativamente. Pero existen niñ@s que no se atreven a decirles a sus familiares que ya saben “el secreto”.

El secreto…

Ven a su padre y a su madre tan ilusionad@s con el tema que no quieren hacerles daño, que no quieren desilusionarles. De esa manera, se crea una especie de desequilibrio, ¿no? L@s adult@s son l@s niñ@s y l@s hij@s son los que se comportan como personas maduras. Se hace de la sobreprotección un valor. Y entonces empezamos a sobreprotegernos tod@s. No tiene buena pinta.

Algun@s niñ@s temen desilusionar a sus mayores, pero otr@s temen que se enfaden por descubrir la verdad. Porque una vez descubierta la navidad “pierde” la magia. Una familia con niñ@s en navidad es muy diferente a una familia sin niñ@s. L@s niñ@s neutralizan muchas tensiones y malos rollos familiares que se acumulan en estas fechas en las que parece obligatorio ser feliz. Si se descubre el pastel y desaparece el concepto “la inocencia de l@s niñ@s”, reaparecen las tensiones. No se puede depositar en l@s niñ@s la responsabilidad de que neutralicen las asperezas y los conflictos de l@s adultos que les rodean. Ahí comienza también el aprendizaje de las relaciones tóxicas, por ejemplo. Fingir como estrategia de mantener una falsa armonía.

Fingir nunca es agradable ni sano.

Otr@s niñ@s creen, y están muchas veces en lo cierto, que si muestran que ya saben que son el padre y la madre quienes compran los regalos, dejarán de recibirlos. Así que se hacen l@s tont@s para seguir a alargando la farsa. Y así se hace de la hipocresía otro valor.

Y hay otr@s que se sienten realmente engañad@s por su padre y su madre, pero nunca se lo dirán por la falta de confianza que tienen en ell@s. Algo que no beneficiará para que su relación mejore.

Sé que este artículo removerá conciencias y molestará. A veces ése es mi propósito, cuestionar por qué hacemos las cosas y mostrar sus consecuencias. No te enfades conmigo y piensa en ello. Tienes un año para hacerlo mejor.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.