Es peor pensarlo que pasarlo

El otro día escuché por primera vez esta frase y la verdad es que me encantó porque me parece muy real.

¿Cuántas veces te has imaginado pasando algo desagradable? Yo muchas. Cada vez que me entero de alguna desgracia lo hago. También lo hago cuando veo a alguien que a primera vista no lo está pasando muy bien. O cuando me cuentan algún accidente que le ha pasado a alguien con una consecuencia difícil de asimilar. También lo hago cuando imagino cómo va a acabar algún asunto que tiene que resolverse en un futuro o incluso cuando me tienen que dar los resultados de alguna prueba médica.

Auténticas películas de terror y angustia.

Normalmente, me imagino incapaz de soportar esas circunstancias, incluso me digo a mí misma “yo no podría”, “a mí me daría algo si me pasar eso” o “yo me muero”. Eso que hago es subestimarme.

Pero lo más seguro es que me equivoque. Lo más seguro es que pudiera, aunque me diera un algo, lo superaría y muy probablemente no me moriría. Es lo que se llama resiliencia.

Imagino que estas reacciones mentales nos suceden porque, además de subestimarnos,  nos imaginamos con dramatismo esas situaciones. Seguro que son durísimas. Perder varios dedos en un accidente. Quedarte en una silla de ruedas. Perder un hijo. Pero hay gente a la que le han sucedido cosas de este tipo, y ahí están.

Una madre me contó que al perder a su bebé, la gente de su alrededor le decía frases como “yo no podría” o “yo me moriría”. Y ella me decía “pues no chica, no te mueres”. Eso se me quedó grabado.

¿Fácil? En absoluto. ¿Asumible? Con el tiempo y trabajo personal, sí.

¿A dónde quiero ir a parar con esto? A que la vida a veces nos da mucho miedo, porque nos pueden pasar un montón de cosas horribles, pero somos más fuertes de lo que creemos.

Hoy con una amiga hablábamos sobre lo de “montarnos películas”. Nos referíamos a utilizar nuestra imaginación para reflexionar sobre cómo pueden ir las cosas o para encontrar explicaciones de las coas que nos pasan. Ella me preguntaba si podía ser positivo montarse esas películas. Yo creo que podría serlo si lo hiciéramos en plan positivo. Por ejemplo, si ante la escasez de trabajo, nos pusiéramos a imaginar que pronto la cosa mejorará y que nos irá incluso mejor que antes. O a deducir optimistamente que la razón por la que alguien está más tirante con nosotras, no tiene nada que ver con algo que hagamos hecho.

Pero la realidad es que la imaginación tendemos a usarla de forma pesimista. Tendemos a imaginar pesimistamente sin demasiado esfuerzo. Se nos ocurren muchas más películas trágicas que con final feliz.

Tú diriges la película.

Creo que la imaginación puede ser muy potente y benficiosa cuando el director de la peli es el optimismo y la confianza y no el miedo y la inseguridad.

Seguro que en tu vida has superado situaciones duras. Quizás ahora las minusvaloras porque has sanado sus heridas, pero creo que nadie pasa por este planeta sin sentir dolor. Así que si pudiste con aquello, ¿cómo no vas a poder con lo que la vida te traiga?

Además, esto.

Si no tienes herramientas, las buscarás. Si eras débil en algo, te fortalecerás. Así suele funcionar la vida, cuantos más años vamos teniendo más cosas sabemos. Más tablas. Mejores recursos. Y eso, suele ser fruto de tormentas y de haber salido viv@s de ellas.

Así que habrá que dejar de temer a las tormentas…

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