Tu felicidad no puede depender de tu hij@

El otro día vi este vídeo y hay una cosa que me dejó impactada.

Es el hecho de que haya niñ@s que digan y sepan que la felicidades de sus p/madres depende de ell@s. Guau, es una gran presión, ¿no os parece?

¿Os imagináis que en vuestra vida adulta la felicidad de alguien dependiera de vosotr@s? Para mí sería un marrón. Pues imaginaos si eres pequeñ@ y no tienes herramientas con las que gestionar este marrón.

Porque si esto pasa en la vida adulta, pues tiene mucha pinta de tratarse de una relación tóxica. Puede darse en la relación de pareja, por ejemplo. Y no es un buen planteamiento.

Pues si pasa en la relación materno o paterno filial… También podría categorizarse como una relación tóxica.

No puede ser que nuestra felicidad dependa de nuestr@s hij@s. Por varias razones:

  • Siempre que nuestra felicidad dependa de una sola cosa, estamos haciendo algo mal porque estamos creando una dependencia.
  • Si además lo que nos proporciona esa felicidad es una persona o la relación que mantenemos con ella, se puede generar una codependencia, ya que la otra persona percibe lo exageradamente importante que es su comportamiento para nuestra vida. Por lo tanto, es malo para nuestra persona y para la otra persona.
  • Si la otra persona es nuestr@ hij@, que necesita nuestro amor y vernos felices todo el tiempo posible porque eso es crucial para su bienestar, probablemente hará todo lo que pueda para que eso suceda.

Esto significa que puede cambiar muchas cosas de su personalidad para agradar a su padre y a su madre. Sus gustos, sus aficiones, su simpatía, su afectividad… Puede dejar de ser fiel a su esencia con tal de agradar, de sentirse querid@ y aceptad@. Y esto es fatal.

Porque puede suponer un pérdida de identidad, una anulación de los deseos propios, de los anhelos, si entran en contradicción con lo que intuyen que su padre y su madre esperan de ell@s.

¿Cómo evitarlo? Lo primero es ser conscientes de que tenemos expectativas hacia l@s hij@s. Aceptarlo y ver cuáles pueden ser perjudiciales. No es lo mismo esperar que tu hij@ sea feliz que esperar que sea simpátic@ o que le encanten las mismas cosas que a ti. Para diferenciar la calidad de una expectativa debes preguntarte si puede atentar contra su forma de ser o no. Porque las expectativas afectan al desarrollo de su personalidad.

Igual crees que es bueno para tu hij@ que sea simpátic@, porque es mejor ser simpático que no serlo, pero si su forma de ser es introvertid@, estás pretendiendo que sea una cosa que no es. Aquí lo suyo sería centrarse en un punto medio. En este caso, que se comporte con educación.

Como he comentado en otros posts, tu hij@ no es tu tarjeta de visita ni tu proyecto vital ni te representa. Respétale en su forma de ser y sus gustos y le estarás liberando de ir por la vida agradando a todo el mundo (gran regalo, por cierto).

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