Cuando estás en un bar y quieres pagar pero llega otra persona a la barra e intenta colarse.
Cuando en una reunión aportas una idea y otra persona dice que es una tontería.
Cuando conduciendo por una carretera estrecha te detienes al cruzarte con otro coche para cederle el paso y ni siquiera te lo agradece.
Cuando en otro país te cobran sospechosamente caro porque ven que no eres de allí.
Cuando alguien aparca su coche en mitad de dos plazas de aparcamiento.

A veces se puede evitar.
Esa picaresca.
Esos gestos de aquí estoy yo.
Eso de creerse mejor que los demás.
Esa falta de empatía.
Son los bullies adultos. Con los que hay que lidiar cada día. Si no habéis visto “Casual Day”, aquí os dejo una escena muy elocuente y un ejemplo perfecto de un bully adulto. Eso sí, con sutilidad…
Y si nos ponemos a hablar de macrocontextos, el propio estado es un abusón. El que presiona para que los ayuntamientos cedan competencias de diferente índole a grandes empresas (curiosamente relacionadas con los políticos que gobiernan) argumentando que lo harán mejor que ellos. Manipulándolos. Haciéndoles creer que no pueden. En este documental sobre el engaño del tema del agua en Aragón, lo podéis comprobar.
¿Cómo no va a reproducirse eso en las aulas?
Cuando el cotilleo es la programación más vista. Cuando el juicio se normaliza. Cuando lo que “mola” es ser como todo el mundo… ¿Cómo se puede ver las diversidad como algo positivo?
Cuando nos sentimos por encima del bien y del mal y pensamos que podemos decirle a la gente lo que no nos gusta de ellos abanderando la sinceridad.
Cuando menospreciamos a otros por su juventud. Y no los escuchamos. Y pensamos que ya los respetaremos cuando sean mayores. Será tarde, porque ya habrán aprendido a tratar como les han tratado.
Nuestros niños son solo un reflejo de nuestra sociedad. Ni más ni menos.
Y nada cambiará mientras sus mayores hagamos todas estas cosas.
Mientras la tele siga mostrando que triunfa el matón.
Mientras el padre critique al profesor. El artículo “El bullying del que nadie habla: padres que colonizan la escuela” me ha parecido muy interesante, os lo recomiendo.
Mientras no respetemos a los niños como son.
Mientras no sepamos lo que es el respeto y lo apliquemos en nuestro día a día.
Miremos qué podemos hacer desde nuestro pequeño margen de acción y hagámoslo, aunque pensemos que es poco, es todo lo que podemos hacer. Así se cambian las cosas.



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