Cuando le faltan al respeto a otra persona: ¿intervenir o no?

Estoy metida en un montón de grupos de whastapp, imagino que como mucha gente. Y el otro día sucedió en uno de ellos algo insólito (afortunadamente). No daba crédito.

El grupo en cuestión tiene fines profesionales, somos un montón de personas y es bastante activo porque se comentan muchas cosas, interesantes y necesarias.

Por supuesto el malentendido es parte de la comunicación y más aún la que se hace de esta manera. Gente que habla a la vez, conversaciones que se cortan, comas que sobran o que faltan, el corrector… Pero con buena voluntad, se van corrigiendo y enmendando.

Y si es por whatsapp... más aún.

Y si es por whatsapp… más aún.

Inevitable.

Pero cuando esa buena voluntad no está, cuando nos damos por aludidos ante cualquier cosa, cuando nos sentimos atacados, la cosa cambia. Y se monta un lío… un follón… Tremendo.

Una tarde hace unos días, pasó esto. Una persona comenzó a increpar a otra, de una manera bastante agresiva desde mi punto de vista y sin reblar. Yo iba leyendo los mensajes y no podía creer que siguiera y siguiera. La persona que recibía los ataques se defendía como podía, adecuada y prudentemente desde mi punto de vista, pero no era suficiente. La hostilidad no hacía más que aumentar.

Y yo no sabía qué hacer. Me parecía muy injusto el trato que estaba recibiendo pero no tenía claro si decir algo o no. Me parecía meterme en camisas de once varas. Sobre todo por el contexto. Porque si estás cara a cara, la cosa se puede reconducir más, pero así… es mucho más difícil.

No hubiera permitido bajo ningún concepto que eso ocurriera en un aula con los niños que trabajo.

No me callaría ante una situación así en una reunión de vecinos.

Actuaría si un amigo mío tratara así en una cena a otro.

Pero en el whatsapp… No supe darle salida a esa sensación de injusticia. Me sentía como cuando en el patio del colegio o en la ruta escolar, llegaba un mayor y se metía con un pequeño y tú lo veías injusto pero sabías que si intercedías… ibas a recibir también.

Miedo a las consecuencias pero enfado por la injusticia.

Miedo a las consecuencias pero enfado por la injusticia.

Por otro lado, intervenir tampoco tenía mucho sentido puesto que parecía que no había mucha disposición al diálogo.

Finalmente, me dirigí por privado a la persona perjudicada, le transmití mi pesar por que se hubiera dado esa situación y traté de mostrarme empática. Pero aún no sé si hice bien del todo. No sé si fue suficiente. Quizá a mí me hubiera gustado sentirme más apoyada de lo que yo apoyé a esta persona si me hubiera pasado a mí.

Me escudo en el contexto aunque creo que tiene un peso importante en la situación… Pero creo que debemos encontrar formas de parar las faltas de respeto. Creo que no se deben tolerar. Ni a uno mismo ni a otro. Me viene a la cabeza lo que hizo esta chica en el metro de Nueva York como un buen ejemplo.

Cuando callamos, somos cómplices. Con nuestro silencio, el agresor tiene todo el poder. Con el miedo a las represalias (aunque no sean muy trascendentes) nos tienen dominados. Y eso no puede ser.

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Un comentario

  1. Pues desgraciadamente no intervenir no me parece lo apropiado. Mínimo lo que correspondía es hacerle saber a la persona agresiva que estaba pasando los límites y que su actitud era desagradable.
    La política de no intervención sólo alienta al abusivo a continuar con la agresión, ni bien sabe que somos más, paran.

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