La vida rima

Ayer estuve viendo el programa de Calleja en el que iba como invitado Asier Etxeandía.

Estos dos personajes me generan simpatía desde hace tiempo.

Asier, entre aventura y aventura comentaba historias de su vida, es un poco el objetivo del programa. Contaba que al fallecer su madre, se dio cuenta de la importancia que tiene la vida y a partir de entonces comenzó a vivir la vida de una manera más auténtica. Empezó a ser más él mismo.

Al parecer, su madre falleció debido al cáncer y luego a él le ofrecieron un papel en la película MA MA. En esa película él interpreta al médico que acompaña a una paciente afectada por esa misma enfermedad. Y al unir esas dos experiencias de su vida, uso la frase que titula este artículo. La vida rima. Y me encantó.

Entiendo que lo que quiere decir es que, en la vida, al final todo adquiere sentido. Todo pega con todo. Lo que te sucede siempre te sirve para algo.

Imagino que tiene mucho que ver con esta frase que, si algún día me hiciera un tatuaje, escogería para plasmar en mi piel.

A mí me gusta creerlo.

Todo, por desagradable que parezca, nos sirve. Como ya escribí hace tiempo, la vida son experiencias. Aunque nos cueste mucho verle un sentido a las cosas por desagradables que sean, siempre nos pueden enriquecer. Nos hacen hond@s, hacen que nuestras raíces profundicen y nos agarren mejor al suelo, haciéndonos más intumbables.

Que la vida rime, no es algo que pase solo. Creo que es algo que somos capaces de hacer, aunque no siempre lo hacemos. Es una actitud relacionada con la introspección, con le reflexión, con meternos para adentro. Con comprender lo que nos pasa, por qué nos pasa y para qué nos pasa. ¿Qué puedo aprender yo con esto que me está pasando?

Que las cosas tengan sentido, es algo que decidimos. El sentido se lo damos con nuestra forma de pensar. Dependiendo de cómo nos relatemos lo que nos está pasando, le estaremos dando un enfoque u otro. Si cuesta, ir cambiando la perspectiva desde la que vemos lo que nos pasa, nos puede ayudar a comprehender.

La vida es la historia que te estás contando.

Es muy importante que seamos conscientes de algo que os repito con mucha frecuencia: la vida no es como es, es como la miras. Puedes escoger tu propia visión de la realidad. Por lo general, la forma en la que la miramos no es muy ligera. Tiende a ser más bien pesada (me estoy refiriendo sobre todo a cosas desagradables que nos suceden). Pero puedes escogerla.

Todos tenemos esta libertad.

Es algo que conlleva tiempo y entrenamiento. Te recomiendo que empieces por cosas pequeñas y no muy trascendentes. Y poco a poco vayas incrementando la dificultad e intentando ver las cosas más desagradables que te pasen con esa visión.

Es como si inventaras unas gafas para ver la vida de una forma más ligera, más neutra, menos intensa. Hay una palabra que me dijo un terapeuta que tuve que tiene mucho que ver con esto de lo que estoy hablando: destrascendentalizar. Es decir, ver las cosas como menos trascendentes de lo que a veces nuestra mente las ve.

Cuando vayas haciendo esto, será más fácil encontrar la rima en las cosas que te sucedan.

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