No contestes tú cuando le hablan a tu hij@

Me gusta mucho hablar con los niños. Hacerles preguntas que no se esperan o comentarles algo un poco loco. Es para mí una buena forma de conectar con ellos. Pero a veces, cuando lo hago, no me contestan ellos, sino sus padres.

Yo en esos casos suelo insistir tratando de obtener una respuesta del crío. Normalmente lo que me suele interesar es la interacción más que la información en cuestión.

Muchas veces en las escuelas de madres y padres comentamos este tema. Mis alumn@s me suelen decir que si lo hacen es porque a veces los críos se quedan callados y no quieren que la persona que les hace una pregunta se quede sin respuesta.

Puede parecer que se hagan los sordos, pero puede ser una cuestión de timidez.

Puede parecer que se hagan los sordos, pero puede ser una cuestión de timidez.

También es porque a veces las personas que les han preguntado, al no contestar el crío, han hecho algún comentario poco agradable al respecto y quieren evitárselo al niño. En el caso de que le digan algo así como “qué niño tan maleducado, cuando se habla tienes que responder”, podemos luego explicarle al niño que cuando él se dirige a alguien, le gusta que les respondan y por ello cuando alguien se dirige a él, hay que responder. Una respuesta como la entrecomillada es normal que te la den, pero podemos explicarle al crío que a la gente le  molesta que la ignoren. De esta manera y a través de la empatía, podemos enseñar esa “buena educación”.

Si pasa lo "peor", se lo puedes explicar.

Si pasa lo “peor”, se lo puedes explicar.

Aprender a relacionarse consiste en relacionarse. Aprendemos haciéndolo. Exponiéndonos. Tenemos una gran capacidad para ello. Pero si además de todo lo que tenemos que hacer en el día a día tenemos que estar pendientes de contestarle a la vecina cuando le pregunta al niño “qué tal en el cole”, pues es una carga más que nos estamos echando encima.

Y para el niño tampoco es bueno que contestemos por él. No pasa nada si no contesta. Podemos decirle a quien ha preguntado “pues parece que no está muy hablador”. Podemos decirle al niño el típico “que te están hablando” para ver si le da por responder. Pero si aparte de eso no dice nada, mucho más no podemos hacer.

Puede haber niños tímidos que necesiten cierta confianza para responder preguntas o interactuar. Es importante darles su tiempo para ello, pero si respondemos por ellos, les estamos quitando esa oportunidad. Todo lo que hacemos por ellos innecesariamente se traduce para los niños en el siguiente mensaje: “no soy capaz de hacerlo por mí mismo”.

Si siempre nos adelantamos respondiendo por ellos, cuando les dé por hacerlo, será con nuestros mensajes y no con los suyos propios.

En otras ocasiones, que los padres contesten por sus hijos es una cuestión de querer controlarlo todo. Es importante soltar ese control y dejar que las cosas pasen por sí solas.

¿Veis a lo que me refiero?

¿Veis a lo que me refiero?

Quizá si alguna vez lo haces sea solo por costumbre. Pero te invito a que pruebes a guardar silencio cuando esto suceda y reprimas tu impulso de contestar por él. Es una forma de dejar que el niño sea como es, de respetar su forma de ser. Indirectamente le estarás educando en la asertividad, ya que guardar silencio es un derecho asertivo muy lícito.

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