Me gusta mucho hablar con los niños. Hacerles preguntas que no se esperan o comentarles algo un poco loco. Es para mí una buena forma de conectar con ellos. Pero a veces, cuando lo hago, no me contestan ellos, sino sus padres.
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Me gusta mucho hablar con los niños. Hacerles preguntas que no se esperan o comentarles algo un poco loco. Es para mí una buena forma de conectar con ellos. Pero a veces, cuando lo hago, no me contestan ellos, sino sus padres.
Trabajo con críos todas las semanas y siempre se dan situaciones en las que uno hace algo que no debe como pegar un empujón a otro compañero o hacer algo cuando no tiene permiso para ello.
Con cierta frecuencia me hacen consultas de este tipo, y he decidido contestarlas públicamente, puesto que creo que hay muchas gente que se puede sentir identificada y beneficiada.
Me contaba una pareja con hijos, que suele coincidir con frecuencia con otra pareja con hijos (niños que rondan los seis años), en el parque, a la salida de las actividades extraescolares y demás, algo que les estaba sucediendo y que no tenían muy claro cómo actuar.