¿Qué explicación le das a las cosas que te pasan?

A lo mejor nunca te has parado a pensar en esto, así que te cuento un truco que utilizo yo para bienpensar.

Nuestra mente no para de hacer atribuciones. ¿Y qué es eso? Pues atribuir una causa a las cosas que nos pasan. Es decir, tratar de entender por qué nos pasan las cosas. Normalmente el objetivo de ello es tener la sensación de que podemos controlar que otra vez nos pasen esas cosas o no.

Quizá no seas consciente de las explicaciones que le das a las cosas que te suceden, pero lo haces. Y dependiendo del tipo de explicación, sentirás unas cosas u otras. Además, también reforzaras creencias de que el mundo es de tal o cual forma.

Lo mejor será que empiece a poner ejemplos.

Imagínate que te cruzas con un amigo o conocido por la calle del que esperas un saludo pero sin embargo, pasa a tu lado sin apenas saludarte. Dependiendo de lo que pienses, de la interpretación que le des a esa situación, sentirás una cosa u otra.

Tú saludas y te quedas sin respuesta… ¡Vaya corte!

Si piensas que lo ha hecho a propósito, puedes sentir cosas diferentes. Culpa por ejemplo, porque puedes creer que quizá esté molesto por algo que le has hecho. Desprecio, porque crees que te ha visto y ha pasado de ti. Enfado, porque te has sentido tratad@ de forma injusta…

También puedes pensar que no te ha visto, que iba despistado, y entonces sientes algo menos desagradable, más neutro.

En cada uno de estos casos, en función de la emoción que sientas, actuarás de una manera u otra.

Por ejemplo, en el primer caso, probablemente te mostrarás menos simpátic@ la próxima vez que le veas, te sentirás en tensión o sientas inseguridad a la hora de relacionarte con él.

En el segundo caso, no variará demasiado tu actitud puesto que no te lo habrás tomado como algo personal. Por eso, no influirá de forma demasiado negativa en tu relación con esa persona.

Hay tantas explicaciones posibles como personas, pero estas dos nos dan una visión que nos sirve para lo que quiero explicar.

A lo que voy, es que en ambos casos la explicación que le hemos dado a lo sucedido, es una elección. Yo escojo el tipo de explicación que quiero darle.

Muchas veces pensamos que no es así, sino que la única explicación que le encontramos a algo es la realidad, la verdad. Pero casi nunca tenemos la certeza de la causa real. Sobre todo cuando en el hecho en cuestión aparecen otras personas.

Nada es verdad ni mentira…

Mientras no sepamos las causas reales de algo, lo mejor es buscar una explicación neutra y no montarnos demasiadas películas. Si lo hacemos, podemos dar por supuestas muchas cosas inciertas, sentirnos mal y actuar de una forma que precisamente no sea la que nos gustaría.

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