¿Tienes miedo de que a tu hij@ le pase algo?

Pues le van a pasar un montón de cosas. ¡Afortunadamente! Es lo que tiene vivir…

Agradables, desagradables… Que sean buenas o malas ya va a depender de la interpretación que hagas de las mismas y de cómo les enseñes a interpretarlas. ¿Bunas o malas? Depende, pero seguro que de todas se pude aprender algo.

¿Cuántas cosas te han pasado a ti? Pues es muy probable que esas mismas le pasen a tu hij@. Con variaciones, claro. Pero si estás aquí, es que no te mataron. Pero no se puede estar viviendo a la merced del miedo.

Rodillas peladas, chichones, puntos.

Enfermedades leves, puede que incluso graves, operaciones, hasta con anestesia general.

Accidentes, atropellos.

Separaciones de los padres, cambios de domicilio, cambios de ciudad, cambios de colegio, nuevos hermanos, celos.

Discusiones.

Discusiones.

Maestr@s que te tenían manía, líderes chungos, algún matón que otro que no te dejaba vivir alguna temporada.

Motes, el rechazo de alguien que te gustaba, cumpleaños a los que no te invitaban, grupos a los que no te dejaban pertenecer, quedarte el último en ser elegido a la hora de hacer equipos.

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Suspender, repetir.

Fumar, fumar porros, beber, emborracharte.

Te han pasado algunas de estas cosas y aquí estas. ¿Cómo conseguiste no morir en el intento de vivir? Pues en cada caso, te salvaría una cosa u otra. Cuando hablamos de salud, tus propias defensas. Cuando hablamos de cosas desagradables, tu forma de reaccionar. Pero no fue para tanto, ¿no?

Pues piensa que a tus hij@s lo que les hace falta no son tus miedos, sino las herramientas que desarrollaste entonces. Las que ahora hacen que confíes en ti.

Confía en ti ahora y confía en ell@s. Porque no tiene por qué pasarles tooooodo lo que temes que les pase (algunas cosas sí, pero no todas). Porque si no sabes cómo reaccionar, ya buscarás la forma de hacerlo. Porque si confías en ell@s, les estarás dotando de una especie de armadura que les proteja de las cosas.

No les cortes sus alas con tus miedos.

No les cortes sus alas con tus miedos.

 

¿Y cómo se trasmite la confianza?

  • No viendo problemas donde no los hay.
  • No anticipando.
  • Dejando que hagan sin estar encima de ell@s.
  • Dándoles responsabilidades.
  • Dejando que se equivoquen y vivan las consecuencias de equivocarse.

Y recuerda, cuando tienes miedo de que les pase “algo”, les quitas confianza.

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