De cómo dibujé un deseo y se cumplió

Facebook me recuerda casi todos los días publicaciones de hace unos años. Hoy me mostraba esta foto de hace 4 años.

Yo, sentada en la repisa de la ventana de mi habitación.

Yo, sentada en la repisa de la ventana de mi habitación.

Lo que es muy fuerte, es que algo así como un mes o dos antes, yo hice este dibujo.

Un mantra que me repetía para hacerlo realidad.

Un mantra que me repetía para hacerlo realidad.

Os pongo en contexto: en enero de 2013 yo me fui a vivir a Cádiz con mi casa metida en mi furgoneta a estudiar un máster. Me fui sin tener casa, dos días antes de empezar las clases. Estaba bastante muerta de miedo. Me crucé sola la península de arriba abajo y me puse a buscar piso.

Después de dos días en un hostel y de tener todas mis pertenencias en un parking, acabé metiéndome en un piso que estaba bien, aunque la casera luego me trató bastante mal.

La primera asignatura que tuve era sobre estadística. Yo no tenía ni idea, lo que aún hacía menos acogedora la situación.

Hacía mucho tiempo que sentía que mi vida no era acogedora. Es decir, que no la sentía cálida, que no me sentía arropada por mi propia vida. Sentía mi vida fría, poco confortable, incómoda… No sé si me entenderéis…

Veía las vidas de los demás menos inhóspitas que la mía. Quizá era porque las idealizaba (eso se me da muy bien), quizá porque no llevaba muy bien la soledad en la que vivía, porque no disfrutaba de mi propia compañía, porque no me trataba bien, no me hacía caso, no me escuchaba, no me consolaba, no me daba caprichos…

He de decir que he ganado mucho desde entonces hasta ahora. Diría que he hecho mi vida bastante acogedora. He cambiado muchas de esas cosas que no hacía por mí. Trabajo todos los días en ello. Me escucho, me tengo en cuenta, me consuelo, me hago regalos… Me acomodo la vida para sentirme mejor en ella. Y hago por darme cuenta de ello.

Simplemente hago cosas de maneras que me hacen sentir bien.

Simplemente hago cosas de maneras que me hacen sentir bien.

Leí una frase en el libro “No pasa nada y si pasa se le saluda” que me encantó: “Conviene para de vez en cuando, cruzar a la otra acera y ver nuestra vida, y a nosotros mismos, desde otro prisma”. A veces pensamos que nuestra vida es menos chula que la de otras personas y sin embargo, si la viéramos desde fuera, nos gustaría bastante.

El caso es que siendo consciente de que mi vida no la sentía así, me puse a dibujar movida por ese pensamiento. Y me salió ese dibujo. Es impresionante como menos de un mes, tras las faltas de respeto e invasiones de mi casera, encontré una maravilla de piso que daba al mar. Y fijaros la similitud de lo que yo quería, con lo que conseguí.

Y es que cuando hablamos del poder de la visualización, de la atracción, es de este tipo de cosas. Ten claro lo que quieres conseguir, visualízalo y, sobre todo, siéntete en ese momento como si ya lo tuvieras.

Estos días, en mi trabajo personal, estoy reflexionando sobre cómo era mi vida hace 10 años y los sueños que tenía entonces. Si me llegan a decir que viviría en Ansó y que me ganaría la vida haciendo lo que hago… ¡No me lo hubiera creído! Además de un montón de cosas más…

Así que, si queréis algo, creed que lo merecéis, visualizadlo y no apartéis vuestros ojos de ese objetivo. Cuando caminas hacia tus sueños, ellos caminan hacia ti.

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Un comentario

  1. Pingback: Cosas medio mágicas que me pasan - bienpensar.com

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